Claroscuros
“El futuro depende de cuanto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema de capitalismo de Estado de dominación y control” Noam Chomosky.
En estos días, mi acercamiento al sistema educativo ha sido muy enriquecedor y esclarecedor; el modelo, en mi opinión, está diseñado para “construir” empleados u obreros (masa) que nutran un modelo de producción orientada al consumo, al infinito, que alimente el modelo económico neoliberal deshumanizado, esclavista y depredador, mientras en el proceso de explotación irracional se polariza a la muchedumbre en dos clases sociales: la de productores y la de consumidores, la de los que tienen y compran y la de los que trabajan y obedecen, la de los que viven bien y la de los que sobreviven, la de los que dirigen y la de los que son desechables, la de los que son personas con derechos, sueños, aspiraciones y la oportunidad de ser felices y la de los que son carne que alimenta un modelo de convivencia social en donde muchos se joden para que unos pocos vivan a toda madre… En este contexto y con la apatía de quienes tienen el poder para hacer las cosas diferentes y realizar cambios cualitativos y cuantitativos para que muchos puedan tener un poco de lo que a unos cuantos les sobra, la sociedad camina hacia su autodestrucción al conducir a la confrontación de los individuos, los de “abajo” reclamando su derecho a vivir con la dignidad de personas y los de “arriba” buscando conservar su prebendas y canonjías a costa de los derechos y propiedades de otros, mismas que arrebatan vía bajos salarios, grandes reformas, como la laboral y la energética, y leyes e instituciones a modo para depredar, abusar, controlar y reprimir, mientras agotan los recursos naturales y contaminan.
Si estamos de acuerdo en lo expuesto, la pregunta sería: ¿qué hacer?, si no estamos de acuerdo, como dice mi respetado Catón, pase a donde dice ¡Fin!... Decía que algo hay que hacer y que eso no lo van a hacer, ni la clase política que está a todo dar de como están las cosas, ni la clase gobernante que salvo honrosas excepciones, está preocupada de que no la agarren con sus tranzas, protegiendo a sus “compinches” o en pensando en cómo agarrar “hueso” en la próxima elección; ni la clase empresarial, que en México ha claudicado de asumir el liderazgo que tenían ¡Ah como extraño a los del Grupo Monterrey de endenantes!, como decía mi abuela. Continuo con los que estando de acuerdo conmigo siguen leyendo: El sentido común indica que quienes tienen que cambiar las cosas, son los que están perdiendo o están a disgusto de cómo están viviendo; es decir el pueblo, la raza, los de “abajo”, los jodidos, las mayorías o simplemente los ciudadanos y en este sentido la apuesta debe ser a los jóvenes, a las nuevas generaciones que con vigor y compromiso con ellos mismos y con México, asuman la tarea de la reconstrucción a partir de tomar conciencia de que si no lo hacen, ellos mismos pierden.
Lo sé, no hay justicia en esto, los padres y abuelos no hicimos la tarea y les estamos dejando un país hecho pedazos, y quienes no tuvieron culpa, los jóvenes, es a quienes corresponde recomponer el desaguisado… ¡Pues sí!, así está la cosa. Cuando se hundió el Titanic, los responsables fueron los constructores, la compañía y el Capitán, sin embargo, los que se ahogaron fueron los pasajeros, injusto ¡Sí!, pero así es la vida, se rige por realidades y no por justicia; por ello, si los jóvenes no quieren ser los damnificados de la estulticia de sus ancestros, generación a la que pertenezco, tienen que asumir las tareas de reconstrucción nacional; no hacerlo, que es una opción y tristemente la más probable, les llevará al desastre en sus vidas y a la destrucción de la república, que probablemente seguirá existiendo en el papel, pero que en la realidad será tierra conquistada por intereses ajenos a México (vía inversión extranjera, tratados comerciales, sistemas financieros y créditos), en donde los mexicanos estaremos al servicio de intereses extranjeros en nuestra propia tierra y seremos ciudadanos de segunda, en tanto, los dueños del capital son mimados por nuestros gobiernos que para fines prácticos estarán a su $ervicio.
¡No estimado lector!, no te creas que está fácil, los jóvenes de hoy necesitan ser despertados, solos no lo van a hacer; hoy la mayoría transita por la vida como zombi controlado por pseudo satisfactores como el FaceBook, el menssenger y el celular, donde pierden el tiempo y vida chateando, en tanto con los audífonos puestos se aíslan para sumergirse en la evasión de una realidad cada día más lejana y ajena, que les enclaustra y les convierte en entes, en tanto la tecnología simula darles una identidad ficticia, como ser parte de la comunidad de Apple o del mundo del WhatsApp.
¿Lo claro?, que hay que asumir la tarea de reconstrucción social desde la sociedad civil, encabezado este movimiento por los jóvenes ¿Lo oscuro?, que nuestros jóvenes están dormidos y ajenos a una realidad que más temprano que tarde, les va a atropellar acabando con sus irreales sueños de un vida feliz sin tener que hacer esfuerzo ¿El camino?, despertar amorosamente a nuestros jóvenes, desde la escuela y la familia, para que asuman a la brevedad su papel de ciudadanos de la república y de hombres y mujeres de bien y libres, que formen una sociedad fuerte que nutra a la nación con un tejido social sano, cimentado en la familia… ¡Así de sencillo!