Coadyuva confianza ciudadana en combate al crimen
TIQUICHEO, Mich., 9 de junio de 2011.-Uno de los laboratorios clandestinos mejor equipados para elaboración de droga sintética, fue detectado, asegurado e incinerado por el Ejército Mexicano, en lo más agreste de la serranía de este municipio enclavado en la Cuenca del Balsas.Las lenguas de fuego que produjeron los reactivos químicos al ser incinerados, rebasaron los 40 metros de altura y la onda explosiva se extendió en un radio de casi cien metros, lo que da una idea de la capacidad de producción.Estos golpes contundentes al narcotráfico que está logrando el Ejército Mexicano, se deben a la confianza ciudadana para erradicar a las bandas criminales, comentaron elementos de tropa que la tarde del pasado miércoles, mediante un operativo castrense aseguraron el laboratorio ilegal que estaba entreverado con la maleza cerca del cauce de un río, en un paraje a pocos kilómetros de la comunidad rural de Purungueo, en las colindancias del municipio de Tiquicheo, con Huetamo y Carácuaro, aproximadamente a 25 kilómetros al sur de la tenencia del Limón de Papatzindán.Fueron, dijeron los militares, los mismos pobladores de diversas comunidades rurales de la región, quienes de manera discreta han pedido el apoyo del Ejército Mexicano, para combatir la producción de narcóticos, confianza que permitió que las tropas penetrar en la región para detectar los laboratorios clandestinos de crystal, droga sintética de inmediata adicción y contundencia.Personal de la 21 zona militar, al lograr la localización y aseguramiento del sitio distribuido en tres áreas; procesamiento, destilación subterránea, además del albergue y almacén de precursores, apoyado por el agente del Ministerio Público de la Federación y personal de Servicios Periciales de la PGR, procedió, una vez iniciadas las actuaciones ministeriales y tomadas las muestras periciales, a desmantelar e incinerar el narcolaboratorio.Fue la tarde-noche, del miércoles, cuando los soldados apilaron, en las excavaciones donde se encontraban siete reactores metálicos de grandes capacidades los implementos y químicos para incinerarlos.En este aseguramiento destacaron además de los siete reactores metálicos con capacidad para varios metros cúbicos cada uno, dos cilindros de gas LP, para 30 kilogramos; cinco bultos de hidróxido de sodio de 25 kilogramos cada uno, 15 bolsas de plástico negro con más de un kilogramo cada una con papel aluminio picado, dos tambos de 200 litros cada uno con reactivos químicos, 27 paquetes de 10 kilogramos cada uno con ácido tartárico; una cubeta con 10 formaciones de sustancia líquida blanca, tinas de plástico de grandes dimensiones, peroles tipo colador, contenedores de plástico, entre otros objetos que de un momento a otro hubieran sido utilizado con capacidad para procesar varias toneladas de metanfetamina.