No nos hicieron caso y estas son las consecuencias: pobladores de Cherán
MORELIA, Mich., 27 de abril de 2011.-Tristeza, dolor, angustia, coraje, impotencia, son los sentimientos que manifiestan los indígenas de Cherán, ante los féretros con los cadáveres de sus compañeros asesinados este miércoles, Pedro Juárez Urbina y Armando Hernández Estrada, por las presuntas mafias de talamontes y que como protesta a la pasividad que mostraron las autoridades estatales y federales, son velados en la Pérgola de la Plaza Central.Representantes de los cuatro barrios que conforman esta comunidad purépecha, que está cerrada con barricadas protegidas por comuneros armados y embozados "para no ser identificados por los delincuentes", manifiestan que son rehenes en su propio pueblo, "lo que pedimos es justicia y libertad" y recuerdan que el día anterior alertaron en Morelia a las autoridades estatales de un posible ataque de grupos armados que podían sufrir , "no nos hicieron caso y estas son las consecuencias", resaltan en su clamor de ser escuchados, atendidos y protegidos. Pedro Juárez Urbina, hermano del también asesinado en enero del 2008, Leopoldo Juárez Urbina, cuando encabezaba un movimiento social para evitar que tomara posesión el presidente municipal Roberto Bautista Chapina; y Armando Hernández Estrada, fueron baleados la mañana de este miércoles, en la salida de Cherán a Carapan, a la altura del lugar conocido como Puente Quemado. Los comuneros trasladaron a sus compañeros heridos al Centro de Salud de la localidad, donde horas después murieron. Esto, aunado a la advertencia que el martes anterior hicieron a las autoridades estatales, enardeció los ánimos y preocupó a los casi 15 mil habitantes de esta población enclavada en el corazón de la Meseta Purépecha, considerada como el centro comercial de la región y actualmente, desde el 15 de abril en que iniciaron los conflictos cuando sorprendieron a un grupo de talamontes originarios de Capacuaro que saqueaba los bosques de la comunidad, a quienes retuvieron y les quemaron sus vehículos. La reacción de los indígenas de Capacuaro no se hizo esperar y bloquearon la carretera Uruapan-Carana-Zamora, tomando también a vecinos de Cherán como rehenes, situación que aparentemente se resolvió días después , cuando en un cerco de policías estatales y federales, se realizó el canje de retenidos. El martes pasado, varios centenares de comuneros de Cherán, marcharon por las principales calles de Morelia, para terminar en un diálogo con el subsecretario de gobernación estatal Armando Hurtado a quien alertaron de la posible reacción de los grupos de talamontes, que según manifestaron, ‘son una mafia coludida con autoridades de diversos niveles’ y manifestaron su temor de ser atacados. La respuesta oficial fue en el sentido de que el viernes serían atendidos por el Ejecutivo Estatal, sin embargo este miércoles el temor se convirtió en realidad. A manera de protección, los indígenas de Cherán cerraron con barricadas los accesos a su pueblo, mismas que están custodiadas por grupos de comuneros armados que no permiten la entrada a extraños, a menos que sean autorizados por el consejo de los barrios que en conjunto forman la asamblea general en la que se consensan las determinaciones, siguiendo sus usos y costumbres. “Lo que está sucediendo es por la falta de cumplimiento de las autoridades, somos cautivos en nuestro propio pueblo por falta de garantías y seguridad; Armando Hurtado, no resolvió nada, porque la principal petición era la seguridad”, manifestaron los representantes de los comuneros en diálogo sostenido en la Plaza Central del poblado, en cuya pérgola son velados los cadáveres de los indígenas asesinados. No es solamente el saqueo de los bosques, la inseguridad va más allá, añadieron quienes pidieron reservar su identidad por temor a la reacción de los grupos delictivos, actualmente hay tres comuneros desaparecidos, entre ellos el jefe de bienes comunales, además de que la misma mafia cobra piso a los comerciantes y están a la orden del día los secuestros, aseguraron. Mientras la tensión sigue en Cherán, el grupo de la Policía Estatal Preventiva, designado a resguardar ese lugar, se replegó hasta la cabecera municipal de Nahuatzen, mientras que el agente del Ministerio Público, asignado a esa plaza, “brilla por su ausencia, ni siquiera se dignó a presentarse a levantar las actas de nuestros compañeros asesinados”, comentaron los representantes indígenas, para pronunciarse porque sea el Ejército Mexicano la institución que les brinde protección, “porque las autoridades de los otros niveles de gobierno, no son coinfiables”, resaltaron mientras continuaban velando a sus muertos.