El no a Enlace
La CNTE no lo hubiera hecho mejor. En esta ocasión no fue la protesta en la calle ni el arrinconamiento de los funcionarios lo que inclinó la balanza. No hubo necesidad de tomar las oficinas delInstituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) ni destrozar sus instalaciones. Bastó un comunicado del propio INEE estableciendo para 2014, sin consenso alguno que: la prueba ENLACE en Educación Básica no será aplicada, la prueba en bachillerato será aplicada por solamente en el último grado, la prueba EXCALE se aplicará por el INEE a una muestra de escuelas y alumnos de tercer grado de primaria, el INEE iniciará el estudio de validez de la prueba ENLACE para Educación Media Superior y simultáneamente el INEE emitirá los lineamientos para el diseño y aplicación de la segunda generación de instrumentos de evaluación de aprendizajes.
Esta explicación unilateral es todo lo que tenemos a cambio de la no aplicación de la única prueba censal para verificar el logro educativo en los centros escolares de la nación. ¿Cuál es la contraprestación a obtener? El inicio de un supuesto estudio de validez y la emisión de lineamientos para el 2014 son acciones claramente insuficientes para generar un apagón de rendición de cuentas educativas de la magnitud ya señalada, sin siquiera esbozar un sustituto o sucedáneo temporal.
Como trasfondo existe la genuina preocupación de que la mesa de la “gobernabilidad” nacional esté prevaleciendo en la toma de decisiones respecto a la de educación. Simulando escuchar a quienes se han opuesto recalcitrantemente a su aplicación y aduciendo entre líneas que no habrá condiciones para aplicar ENLACE 2014, las autoridades educativas federales optan por la salida fácil ejecutando un retroceso en la cultura de la evaluación nacional que parece fabulado por los intereses más retardatarios y poderes fácticos.
La Prueba ENLACE es una herramienta clave que hasta ahora ha permitido mejorar el sistema educativo, focalizar los esfuerzos de alumnos, padres de familia, maestros, directores y autoridades locales, a la par que es un instrumento que permite rendir cuentas a los funcionarios educativos y exigir con mayor precisión a la sociedad civil.
No es ENLACE el culpable del rezago en infraestructura educativa, ni de que las cúpulas sindicales conminen a los maestros a que abandonen las aulas. No es ENLACE quien determina la asignación del presupuesto federal y estatal. No es culpable del rezago educativo histórico, de la deserción escolar, reprobación ni analfabetismo. Todo lo contrario, ha constituido una herramienta invaluable para diagnosticar el estado de la educación y correlacionarla con el contexto socioeconómico.
Particularmente, en Michoacán se habían realizado esfuerzos enormes por aplicar ENLACE. En 2013, gracias a miles de maestros y alumnos se obtuvo un 42% de cobertura. ¿Quién afrontará el reclamo de todos aquellos michoacanos que creyeron en la evaluación y les dirá que la inercia ganada hasta ahora habrá sido en vano para 2014? El augurio de la recuperación de la inercia evaluadora es nebuloso.
La cereza en el pastel: los “operadores políticos” que decidieron torpemente la cancelación de ENLACE acaban de colocar una bandera en manos de los traficantes del encono social, quienes ondeando la negra bandera de la opacidad se adjudicarán la cancelación de la aplicación de la prueba como un triunfo propio, cuando estaban viviendo un invierno gélido en el Zócalo del Distrito Federal.
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