La autoridad
Uruapan, Michoacán, 6 de enero del 2014
¿Dónde se encuentran los personajes de la autoridad en la vida cotidiana?, pregunta Ikram Antaki.
R- Auuu, mi Santias, en tu artículo: “Si yo fuera Gober” publicado el fin de semana, mencionas como prioridad: “Empezar por construir esperanza con actos de gobierno, para que cada mexicano, esté convencido de que con un esfuerzo organizado en forma inteligente, bajo la coordinación de las autoridades con liderazgos honestos y comprometidos, tendremos un camino para un futuro verdaderamente mejor”
S- Así es mi Rufo y puntualizo: “Hoy somos una sociedad disfuncional, estresada, que no cree en sus liderazgos ¡Urge cambiar eso! Para ello estoy convencido de que tenemos que hacer las cosas diferentes, si hacemos lo mismo, pos va a resultar lo mismo.”
R- Guau, ese es el punto al que quería llegar: ¿Como hacerle para construir liderazgos con autoridad moral?, es decir, ¿de dónde sacamos líderes o gobernantes a los que la gente les crea, para construir un proyecto nacional?
S- Bueno mi Rufo, te diré que no creo que podamos construir de un jalón un proyecto nacional, no con el gobierno federal actual ni con las “Reformas”, en mi opinión, contrarias al interés nacional; impuestas por una ridícula minoría que se auto nombra representante del pueblo. Pero estoy seguro que si iniciamos en los estados y municipios, construyendo organización social y siendo congruentes, podremos crear las bases de nuevas formas de gobierno en donde el gobernante, al actuar en forma honesta, construya autoridad; ya que, y cito de nuevo a Ikram Antaki en su Manual del Ciudadano Contemporáneo: “La autoridad puede hacer crecer a quienes la siguen”; en otras palabras, la autoridad construye sinergia y puede lograr resultados milagrosos al sumar a la ciudadanía. Vuelvo a citar a Ikram: “La autoridad consiste en la capacidad de obtener de los demás algunos comportamientos por simple sugestión; se parece a la hipnosis. Es una disposición personal que permite hacerse obedecer sin recurrir a la fuerza, porque no se puede hacer actuar a los hombres por pura coacción de manera constante; y, sin embargo, el detentador de la autoridad debe ganársela. …La autoridad no se puede institucionalizar. El problema consiste en hacer coincidir el título, función o estatuto de jefe (gobernador), con ella.” Y ahí está el “quid”, mi Rufo, nuestros gobernantes deben de trabajar en forma congruente para ganarse el ser autoridad, no con demagogia o discurso, sino con realidades fundamentadas en sus acciones y en la coincidencia de estas con sus compromisos y promesas.
R- ¡Guau!, creo que ya te capté. Si un funcionario actúa en forma congruente, lo que implica verdad, compromiso, generosidad, efectividad y honestidad, poco a poco adquiere “autoridad”, lo que le permitirá obtener resultados superiores, al contar con la suma de esfuerzos de sus gobernados a los trabajos propios de la estructura gubernamental ¿es así?
S- No solo eso, mi querido perro; sino que estos esfuerzos acumulados, obtendrán mejores resultados al ser realizados con credulidad y motivación; lo que digo equivaldría a: Hacer las cosas por convicción y con gusto.
R- Guarraguauuu, ello implicaría que los ciudadanos, todos, creyeran en el futuro que junto con el gobernante estarían construyendo.
S- Lo que de inmediato daría a cada ciudadano, calidad de vida. En el fondo siempre tendremos carencias y siempre existirán diferencias sociales y algo de injusticia e inequidad, es parte de nuestras deficiencias de organización social y estructural, pero, las carencias pierden importancia cuando se tiene la certeza, la convicción de que día con día serán menores como resultado del esfuerzo dirigido en forma inteligente y honesta, encabezado por líderes cuya autoridad se reconoce por su testimonio vivencial, lo que genera bienestar y confianza. Es decir, cuando se tiene la convicción de que estamos en el camino, para que cada ciudadano tenga esperanza e ilusión en el futuro, tendremos los “motores” de vidas plenas, en tanto se resuelven, con trabajo, los problemas cotidianos.
R- Grrr ¿Y qué hacer con la corrupción que hoy nos destruye, mi Santias?
S- La construcción de “autoridad”, lleva aparejados el comportamiento justo y un actuar honesto; ambos se perciben fácilmente cuando están respaldados por acciones; en otras palabras, no puede haber autoridad si no se combate la corrupción desde su raíces, y combatirla, pueblo y autoridad unidos, no es tan difícil como parece, cosa de querer… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador