Gobiernos opacos
La transparencia en el uso y manejo de los presupuestos en un tema prioritario para mejorar la calidad de nuestra democracia. En México tenemos, por lo menos, dos décadas luchando para que los gobiernos de todos los niveles transparenten y rindan cuentas a la ciudadanía sobre cómo, dónde y en qué se gastan los recursos públicos cada año. El ejercicio de los recursos públicos en un marco de opacidad promueve la corrupción, el mal gobierno y, sin lugar a dudas, es una práctica que frena toda iniciativa por mejorar o incrementar el bienestar de la sociedad, particularmente de aquella que se encuentra en condiciones menos favorables.
A propósito de esto, el pasado miércoles, el Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, dio a conocer el Índice de Información Presupuestal Estatal, y los resultados ahí publicados no fueron del todo satisfactorios. Recordemos que en el presupuesto de egresos federal de 2014 habrá un incremento de aproximadamente medio billón de pesos más respecto a 2013 y, por ello, los estados recibirán más recursos, en total cerca de 1.2 billones de pesos que equivalen a: 2.1 veces el presupuesto del IMSS para 2014, 3.8 veces el presupuesto para Educación Pública o 2.5 veces la deuda de estados y municipios a septiembre de 2013. Es decir, la bolsa de dinero público que los gobiernos gastarán durante 2014 será la más grande en toda la historia por lo que, en consecuencia, debemos saber qué grado de transparencia u opacidad es el que presentan en la actualidad cada uno de los estados.
Fueron 47 los aspectos que fueron medidos por el IMCO y que abarcan temas como el nivel de desglose del presupuesto, el detalle de la deuda estatal y el pago de intereses, la publicación del número de plazas de servidores públicos y maestros, la especificación de la ley de ingresos, subsidios y las transferencias federales, entre otros. Al analizar los resultados, lo que se encuentra es que verdaderamente hay poca voluntad y poco aprendizaje en los gobiernos estatales para mejorar las prácticas de gobierno, particularmente en esta materia.
De acuerdo a lo publicado, la entidad más transparente en materia presupuestal es Colima, que obtuvo una calificación de 91 en una escala del 1 al 100. Le siguen Puebla con 76 y Jalisco 71, Campeche 67, Oaxaca 63 y Sinaloa 62. Por el lado de los estados menos transparentes, el campeón de la opacidad fue Tabasco con una calificación de 16, le siguen Baja California con 29, Coahuila 35, Baja California Sur 39 y Michoacán con 40.
Las consecuencias de que los estados sean opacos en materia presupuestal pueden apreciarse claramente en casos como el endeudamiento y desfalco que realizaron Humberto Moreira Valdés en Coahuila o Andrés Granier Melo en Tabasco. En el México actual no podemos continuar transitando por el camino de la opacidad y seguir permitiendo que nuestros gobernantes, como servidores públicos, en ves de servirnos, se sirvan de los recursos que son para destinarlos al bienestar común.
En el caso de Michoacán, es de esperarse que el gobierno del estado y los diputados locales de todos los partidos, de una vez por todas, abandonen la retórica y los discursos frívolos con los que ellos mismos se marean todos los días y transiten a establecer compromisos claros y precisos para avanzar en la agenda de transparencia, de otra forma lo que nos están diciendo a los ciudadanos es que a la clase política en Michoacán le conviene mantenerse en la opacidad, sin hacer ruido, al fin y al cabo existe tanta confusión por el sinnúmero de problemas, que en esos pequeños detalles de la transparencia ni quien se fije.