Estado ficto
Una de las instituciones propias del federalismo norteamericano son las guardias nacionales, que son 54 cuerpos (50 estados. 3 territorios y un distrito) y operan bajo la jurisdicción de cada gobernador. Siendo nuestro federalismo una copia del norteamericano, en México existieron las guardia nacionales, y aunque aun se puede rastrear aquel término dentro de nuestra constitución ellas son inexistentes.
Durante el México previo a la revolución las guardias nacionales jugaron constantemente un papel importante en las disputas nacionales. Venustiano Carranza se valió de las fuerzas armadas de Coahuila para hacerle frente a Victoriano Huerta: creando el ejército constitucionalista. Y fueron fuerzas locales, principalmente del norte del país, quienes lucharon la segunda parte de la revolución mexicana para que después tuviéramos la flamante constitución de 1917.
En 1928 Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario y comenzó la tarea de acabar con todas las fuerzas armadas locales mediante el alineamiento o la eliminación de los caudillos restantes de la revolución. Así más o menos es el porqué no contamos con guardias nacionales.
En los últimos días se ha mencionado la posibilidad de una revuelta civil en Michoacán ante la situación que priva en la entidad. Lo cierto es que a pesar de que hay voces que exigen la desaparición de poderes no veo como se puede desaparecer algo que claramente no existe. Ahí es donde entran los grupos de auto-defensa; que no son guardias nacionales, pero responden a una necesidad inminente: ofrecer la seguridad que los gobiernos estatal y federal son incapaces de ofrecer.
Quizá por eso esas voces apocalípticas hablan incluso de una “guerra civil”, porque aun recordamos el pasado mexicano, y sabemos claramente que cuando los ciudadanos toman las armas es porque las cosas no van viento en popa. Y es quizá por eso que Murillo Karam afirma que los grupos de auto-defensa no continuarán extendiéndose en territorio michoacano: eso sería reconocer que el gobierno no tiene el poder en la manos.
Conceptos más, conceptos menos: no estoy comparando a los grupos de auto-defensa con las guardias nacionales. Pero tal pareciera que deberíamos comenzar a mirar hacia otros horizontes en la búsqueda de seguridad. Los ciudadanos lo exigen, y algunos ya están tomando las armas para conseguirlo.