Cronica El País el infierno de Michoacán
MORELIA, Mich., 30 de octubre de 2013.- El poderoso diario español El País, publicó una investigación en torno a los recientes hechos violentos en el estado, intitulado “El infierno está en Michoacán”.
A continuación los 3 primeros párrafos de la crónica:
“Nada hubiera hecho pensar a un foráneo el viernes por la noche que Tepalcatepec, en el mexicano Estado de Michoacán, está en medio de una “guerra”. Cientos de vecinos reunidos en la plaza central de este pueblo levantado en armas desde el 24 de febrero, asistían al espectáculo organizado para elegir a la reina de la belleza del municipio. Tres muchachas de 16 años movían con soltura las caderas desfilando sobre el escenario, y entremedias, las actuaciones de las gemelas Francia y Grecia, interpretando clásicos mexicanos, amenizaban la velada. Nada hubiera hecho pensar en la lucha excepto los comentarios de algunos padres: “Mañana va a haber muchas sorpresas. Quién sabe lo que vaya a pasar”, murmuraban dos mujeres entre el público. Las mismas que al día siguiente cambiarían la música de los boleros por el ruido de las balas.
A las tres y media de la tarde del sábado el pánico volvió a Michoacán. A esa hora, varias granadas cayeron en la plaza principal del municipio de Apatzingán, una ciudad de unos 124.000 habitantes situada a 500 kilómetros de la capital mexicana, en la región de Tierra Caliente, donde en los últimos meses han crecido los enfrentamientos con el cártel de los Caballeros Templarios. El ataque, con francotiradores apostados en la torre de la catedral, la presidencia municipal y un billar que rodean el zócalo, se producía media hora después de que las guardias comunitarias de hasta seis municipios de la zona ingresaran en la ciudad con el propósito de “liberarla de la presencia del crimen organizado”.
Unas 3.000 personas de los pueblos levantados en armas en febrero habían comenzado al alba una caravana con alrededor de 200 camionetas desde la localidad de San Juan de los Plátanos, a unos ocho kilómetros de Apatzingán. Lo llaman el “camino más largo del mundo” porque nadie ha sido capaz de completarlo en los últimos meses ante el temor de ser asesinado, explica un vecino. “En realidad estamos presos en nuestros propios pueblos, pero en ellos estamos seguros”. La marcha de civiles tardó en llegar a su destino más de cinco horas. Militares y policías federales les impidieron el paso en dos ocasiones. “Nosotros no somos los criminales, deberían protegernos de ellos y sin embargo, nos están deteniendo y quitando las armas”, gritaban los manifestantes, en ocasiones exaltados. Finalmente las fuerzas de seguridad permitieron el paso de la marcha pero despojaron a las guardias comunitarias de todo armamento. Pese a estar desprotegidos, continuaron la ruta: “Si nos matan, que nos maten”, decía un hombre que en tres días iba a ser padre de su primer hijo.”
El texto íntegro de la investigación del medio europeo está disponible en el siguiente link: