Libre Expresión…
¿Parquímetros?
“La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos”… Enrique Múgica Herzog. (1932 – ?). Político español.
En la polémica que ha surgido en Morelia ante la intención del ayuntamiento de licitar la instalación de parquímetros en el Centro Histórico, la mayoría de las inconformidades se sustentan en la enquistada opacidad, la corrupción de las autoridades, el incumplimiento de la normatividad comprometida y la ausencia de un plan concreto y medible, para mejorar la movilidad vial en el primer cuadro de la ciudad.
Este tema se ha fundamentado regularmente en ocurrencias y/o compromisos de las autoridades en turno. En el estricto caso de los estacionamientos en Morelia, desde el 2004 se argumentó la necesidad de hacer de la antigua Central Camionera, un estacionamiento público que además albergaría oficinas municipales y un centro comercial y gastronómico, donde debían invertirse casi 250 millones de pesos, según los precios de aquellos años.
Semejante proyecto, impulsado tanto en las administraciones de Salvador López Orduña como de Fausto Vallejo Figueroa, estableció que en caso de pérdidas del concesionario, el Ayuntamiento las pagaría por hasta 13 millones de pesos anuales, para lo cual, accedería al préstamo conseguido con BANOBRAS. Para evitar dicho gasto, la autoridad se comprometió a prohibir el uso de la vía pública como estacionamiento, a través de un Acuerdo municipal publicado el 9 de septiembre del 2010. Pero como era de esperarse, la autoridad falló y es tiempo que tal disposición no se aplica.
En la instalación de parquímetros en Morelia, habrá quienes estén a favor y en contra, y para ambas posiciones hay argumentos suficientes. En muchas ciudades de diversos países de primer mundo y en vías de desarrollo, ya existen. Así también los estacionamientos subterráneos, mientras aquí son temas intocables.
Y hablando de intocables, a la autoridad le ha sido imposible regular el transporte público, apenas se atrevieron a tratar de erradicar la “paradas continuas” del primer cuadro, aunque en el resto de las vialidades, cumbieros y camioneros aplican la ley de la selva.
Y sin embargo, por más polémico que resulte la instalación de parquímetros, la administración municipal que encabeza Wilfrido Lázaro Medina, tiene la oportunidad de presentar un proyecto integral que informe:
- ¿Cómo se va a regularizar el caso de la antigua Central Camionera?
- ¿Qué procedimiento seguirán para sancionar a los irresponsables?
- ¿Qué avance presenta el programa para erradicar las paradas continuas, pero no sólo en el centro histórico, sino en toda la ciudad?
- Deberá además, explicar a detalle, no sólo los montos de inversión que requieren los parquímetros, sino el estudio completo donde se confirme en cuánto tiempo la empresa que gane la licitación podría recuperar la inversión, y después, cuál será su margen de utilidad… Todo en aras de la transparencia y de recuperar la confianza de los ciudadanos, para que este y otros proyectos puedan caminar de manera más ágil.
- Deberá presentar un Plan Integral que abarque todas las acciones a implementar para mejorar la movilidad vial en el primer cuadro.
- Pero sobre todo, deberá dar muestras contundentes de que lo estipulado en ese Plan Integral, se implementará. Por ello, debe ser concreto, medible y con sanciones claras para quienes incumplan.
Por lo pronto la polémica sigue y subirá de tono. Y sin embargo, la administración que encabeza Wilfrido Lázaro Medina tiene una buena oportunidad de hacer bien las cosas, de corregir los errores acumulados en el intento de darle movilidad vial al centro histórico capitalino, de aprovechar la ocasión para convencer a los ciudadanos de la importancia de atrevernos a cambiar en aras de mejorar… Por ello insisto en la importancia de total transparencia.
Y los ciudadanos, debemos informarnos, ser flexibles y vigilantes de lo que viene para obligar a las autoridades a hacer lo correcto, a que cumplan lo que ponen por escrito y a que haya rendición de cuentas.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.