Perfiles
¿QUE SIGUE DEL DESASTRE? Si comparamos las consecuencias de las recientes lluvias, me atrevo a decir que a los michoacanos y en especial la costa, nos fue mal pero no tan peor como a miles de familias de varias partes del vecino estado de Guerrero. Insisto en que no tener pérdidas de vidas es no llegar a la tragedia y esa fortuna, además de divina, tiene nombres y mi óptica va para los responsables de la Armada de México, del Ejército Mexicano, los elementos de estas instituciones y la responsabilidad mostrada por la Protección Civil Municipal y la Cruz Roja. ¿Pero qué después de las copiosas lluvias? ¿Qué después de evacuar a los inundados y proteger a los desafortunados turistas que se vieron obligados a pisar nuestra región por razones no deseadas? Qué fortuna que nuestra emergencia no llegó inundaciones mayores ni a desgracias personales. A mi entender falló la coordinación para conocer las necesidades reales de la gente damnificada y el cómo copilar apoyos de la sociedad. Se antoja un desorden establecer centros de acopio por doquier y por quien se le antojara establecerlos.
¿Cuántos centros de acopio se establecieron oficialmente para recibir ayuda? ¿Cuál fue y es la mecánica oficial para garantizar la confianza de los donantes y las formas de su distribución? Se antoja un error que por un lado algunos centros de acopio solicitaran todo tipo de ayuda como ropa, víveres y medicamentos mientras que otros, como la Cruz Roja, en medios masivos de comunicación marcaran diferencias en las solicitudes de apoyo. ¿Quién tiene la respuesta de cuanto de cada cosa se colectaron a la fecha? ¿Quién puede informar cuando de lo colectado fue entregado? Preciso es señalar que no se trata de infundir dudas sobre el manejo y destino de los apoyos recibidos. Me refiero a algo más delicado, la coordinación. Sí fue efectiva la evacuación y asistencia de cientos de familias en los momentos de más riesgo es porque hubo la debida coordinación entre las autoridades y algo mucho más efectivo: no hubo desgracias mayores ni daños materiales porque las instituciones como la Conagua, Marina, Ejército y Protección Civil trabajaron de manera coordinada. Pero no así para la compilación de apoyos y su reparto.
Otro ejemplo de esta falta de coordinación fueron los muchos donativos de personajes de la política que en cuanto pudieron recorrieron la geografía del municipio que les fue posible repartiendo apoyos. Los damnificados se convierten en punto de lastimosa piedad de los políticos y se deja la duda de que solo se apoya a determinadas gentes por su filiación, no por el tamaño de su necesidad. La comunidad de El Habillal es una de las tradicionalmente perjudicadas por las inundaciones. Fuera de estos eventos de emergencia, ¿quién de los políticos se acuerda de por lo menos reclamar se concluya el enrocamiento del río que es la causa de que año con año se padezca la misma situación? Una vez pasada la tormenta, que esperemos no tengamos otra igual y menos que sea peor, vale la pena saber las dimensiones de los daños, saber cuáles sectores son los más urgidos de asistencia, y desde luego, que las autoridades asuman el control de la distribución de los apoyos donados por la sociedad. Este municipio figura en la declaración de “Desastre” por parte del gobierno federal. Esto indica que habrá apoyos extraordinarios para atender a los sectores de mayor afectación. Esto indica también que las reglas del FONDEN se deben aplicar sin criterios políticos partidistas. Esto implica que se aplique un manejo honesto de los recursos porque las tranzas o las simples dudas, también son motivo de tragedias.
LO QUE FALTA. Sin duda que todos estamos padeciendo las consecuencias de las lluvias, sobre todo en el destrozo que presentan las vialidades todas de nuestro municipio. Dudo que los recursos del FONDEN tengan como destino resolver este problema. Dudo que el municipio, o municipios, tengan capacidad para hacerle frente al problema. Luego entonces, es hora de que su busque una participación de todos los sectores que pueden y deben coadyuvar en resolver este mal generalizado. Aquí toca a la Cámara de la Construcción sacar la cara, al igual que los transportistas y las empresas que tienen los medios para aportar cada uno su grano de participación. Lázaro Cárdenas no solo es buen punto de negocios, también es punto que requiere sacrificar utilidades. HASTA LA VISTA