Autodefensas repliegan a delincuencia en Michoacán: The Washington Post
MORELIA, Mich., 11 de septiembre de 2013.- El presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Jesús Reyna García enfrentan el incómodo hecho de que un grupo de vecinos beligerantes ha logrado lo que las fuerzas del Estado no han podido en décadas: poner en fuga a las bandas de la delincuencia organizada, destaca un amplio reportaje sobre la autodefensa de Tepalcatepec que publica el prestigiado diario estadounidense The Washington Post en su portal electrónico.
La sorpresa debe ser mayor, acentúa el diario, cuando ese grupo de vecinos incluye a un obeso agricultor de 63 años que sabe que difícilmente puede correr 60 metros, un delgado joven de 23 años nacido en Oregon que nunca ha manejado un arma de fuego, un hombre que usa como casco un cuenco de metal lleno de papel periódico, o el burócrata de 47 años que asegura que lo asesinarán si los delincuentes regresan al pueblo y que dice preferir en libertad uno o 15 años.
La presencia de las fuerzas federales se ha incrementado desde mayo de este año, pero los efectivos militares han sido destinados en su mayor parte a los puntos de revisión y control, y nadie sabe bien a bien cuál es su función, dice The Washington Post
En cambio, el movimiento de autodefensas en Michoacán es una reacción desesperada a la presencia cada vez más opresiva de los cárteles de la droga y al vacío en seguridad que se creó desde que Enrique Peña Nieto asumió el cargo el año pasado tratando de evitar la confrontación directa con los cárteles.
Entre tanto, señala el diario, ese movimiento inicialmente disperso, en los últimos meses se ha extendido a decenas de pueblos y ciudades de Michoacán, estado conflictivo atrapado por la subcultura de una delincuencia conocida por imponer impuestos locales a todo, desde el ganado hasta las tortillas, y que ejecuta a aquellos que se niegan a cumplir sus requerimientos.
La banda de milicias que combate a los cárteles de la droga en las montañas del centro de México está cada vez mejor armada y coordinada. Recientemente, esos guerreros voluntarios que habían estado usando viejas escopetas de caza y hasta resorteras, muestran cada vez más AK – 47 cromados y brillantes, vehículos blindados y otros botines que dicen haber recuperado de los delincuentes.
Si bien es cierto que los grupos de autodefensa han estado operando de manera independiente, hoy se están fusionando bajo el liderazgo de un cirujano alto y de pelo cano que alguna vez trabajó para la Cruz Roja del estado de California.
“Nos estamos uniendo con un solo pensamiento: matar o morir”, dice el médico José Manuel Mireles, de 55 años, quien define la situación actual como un movimiento social armado y estima que miles de ciudadanos milicianos están empujando a los delincuentes hasta la sierra. “Nuestro único entrenamiento es la rabia que llevamos dentro”, dijo.
El presidente Peña Nieto ha rechazado enérgicamente el enfoque de su predecesor, Felipe Calderón Hinojosa, quien envió a Michoacán a cientos de tropas en 2006 al lanzar lo que sería la ofensiva más fuerte contra la delincuencia organizada y que, a la postre, costó más de 60 mil muertos. Si bien es cierto que la administración de Felipe Calderón, en cooperación con Estados Unidos, atrapó a un buen número de capos de alto perfil, los críticos de oposición afirman que el éxito real ha sido frustrado por los cárteles, que han cooptado a autoridades tanto del ejército como de las policías estatales y federal.
Al contrario de Calderón, el presidente Peña Nieto se comprometió a promover una “cultura de la paz” invirtiendo los recursos en fuentes de empleo y programas sociales para evitar que los jóvenes se integren a los grupos delincuenciales, y ha pasado la mayor parte de su primer año de gobierno concentrado en la revisión del sistema educativo y del sector energético del país.
Pero en mayo pasado, la proliferación de grupos de autodefensa hizo que Peña Nieto ordenara el despliegue de 3 mil soldados en el estado, para aumentar la fuerza que se había venido reduciendo después del impulso inicial del ex presidente Calderón. Ahora, los soldados han regresado a los puestos de revisión y control en los caminos principales, pero su misión aún no está clara