Centro Cultural UNAM, sede de primer Encuentro de Música Tradicional
Morelia, Mich., 31 de julio de 2013.- Con el objetivo de ofrecer un acercamiento de la comunidad universitaria y la sociedad a la labor de los músicos tradicionales, folcloristas y estudiosos de estas expresiones en México, académicos de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, presentaron el día de hoy los pormenores del Primer Encuentro de Música Tradicional.
De acuerdo a un comunicado de prensa, el evento titulado “Verso y Redoble” se realizará del 9 al 11 de agosto en el Centro Cultural UNAM ubicado frente al acueducto de Morelia. El programa está integrado por conferencias, mesas redondas, conversaciones con músicos y especialistas, recitales, y presentaciones de impresos.Además, en el marco del evento la UNAM rendirá un merecido homenaje a los músicos que por su trayectoria han destacado en la música tradicional: Juan Pérez Morfín, Martín Villano, Serafín Ibarra, y al folclorista René Villanueva.
El evento iniciará el viernes 9 de agosto a las 10:00 horas con la conferencia titulada “Guirnaldas y ramilletes de la felicidad” por parte del investigador Juan Diego Razo Oliva, de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Al medio día, se tienen programada una mesa redonda que abordará el estudio de la Música tradicional en México y servirá como homenaje a René Villanueva. En ella participarán Benjamín Muratalla, Jorge Amós Martínez, Beatriz Zalce De Guerriff y Francisco Bautista Ramírez.
Por la tarde, a partir de las 16:00 horas habrá una segunda mesa en la que se hablará sobre la lírica tradicional mexicana con la participación de las doctoras Mariana Masera, Anastasia Krutiskaya, Rosa Virginia Sanchez y MargitFrenk, de la UNAM. Acto seguido, habrá una conversación con los músicos Don Juan Pérez Morfín y Martín Villano.
Para cerrar la primera jornada del Encuentro, se tienen programados un concierto-homenaje a Don Juan Pérez Morfín y Martín Villano en punto de las 19:00 horas, posteriormente habrá un fandango terracalenteño con la participación de los Regionales de Tiripetío, Alma de Apatzingán, Media Luna, Los Jilguerillos del Huerto y los Regionales de Tiripetío.
Para la mañana del sábado 10 de agosto se ha programado una mesa redonda sobre el fandango y sus instrumentos, al medio día habrá una conferencia sobre las bailadores del son Jarocho, seguida de una conversación con los músicos Andrés Vega, del grupo Mono Blanco y Adriana Cao Romero, de la agrupación Caña Dulce y Caña Brava. Por la tarde, el programa incluye una mesa redonda a las 16:00 horas que abordará la temática de la música tradicional: su memoria y renovación
A las 19:00 horas las agrupaciones Caña Dulce y Caña Brava, y Mono Blanco ofrecerán un concierto, seguido, posteriormente por un fandango jarocho del trío Balcón Huasteco, del Grupo Ndahi y Caña Dulce y Caña Brava.
Para cerrar el Encuentro, el domingo por la mañana habrá una conversación con Serafín Ibarra y Jorge Amós Martínez. A las 11.30 horas se realizará la presentación de impresos con canciones tradicionales, y a las 13 horas se ofrecerá un recital de clausura en el que se rendirá homenaje a Serafín Ibarra Cortéz.
El encuentro forma parte del Programa Académico-Cultural del Centro Cultural de la UNAM y reunirá por primera vez especialistas y músicos tradicionales de diversas regiones tanto de Michoacán como de Veracruz. Todas las actividades incluidas en el programa son gratuitas y abiertas a todo público. Mayores informes: [email protected], teléfono 689.3513.
Los interesados en asistir a las actividades académicas pueden registrarse en el correo electrónico para obtener su constancia.
SEMBLANZAS DE LOS MÚSICOS HOMENAJEADOS
Juan Pérez Morfín
Juan Pérez Morfín nació el 8 de abril de 1945 en El Resumidero, pequeña población del municipio de Tumbiscatío. Su carrera musical inicia desde muy temprana edad: a los catorce años comenzó a ejecutar la vihuela, instrumento con el acompañaba con su padre, también músico, en la ejecución de danzas y minuetes. Poco después, su familia se mudó a Tumbiscatío, donde continuó la actividad musical, tocando la guitarra, con los Hermanos Peña, y la vihuela, con los hermanos Pérez. Por aquel entonces, en 1967, aprendió a tocar el arpa.
Luego de participar como arpero en agrupaciones como Los Gavilancillos y el conjunto de José Pacheco en Nueva Italia, en el año de 1971 se unió a un grupo de mariachi como ejecutante de guitarrón, y con ellos se desplazó a Melchor Ocampo (hoy, Ciudad Lázaro Cárdenas). A fines de 1973, cambió su residencia a la ciudad de Apatzingán, donde participó como ejecutor de vihuela y guitarrón con los mariachis Los Cenzontles, Águilas de Apatzingán y Mariachi de Oro. Hasta la fecha, don Juan Pérez ha alternado la ejecución del arpa en conjuntos terracalenteños, con la del guitarrón en grupos de mariachi.
A principios de 1975, nace el conjunto Alma de Apatzingán, con Juan Pérez Morfín en el arpa. Sólo unos meses después de su fundación, Alma de Apatzingán participó en las Fiestas Octubrinas de Apatzingán, el foro más importante de la música de arpa grande en el país, donde ese año el conjunto resultaría ganador del primer premio. Haciendo mancuerna con don Beto Pineda en el violín, y con Leopoldo Barajas en la vihuela y Salvador Chávez en la guitarra de golpe, el conjunto Alma de Apatzingán de don Juan Pérez Morfín grabó su primer disco, La chileca, en el año de 1977. Después de este, y con distintas alineaciones, a lo largo de sus más de treinta y cinco años de vida este emblemático conjunto ha realizado cerca de treinta fonogramas.
Alma de Apatzingán, que se ha mantenido activo desde su fundación, es sin duda el conjunto de arpa grande más reconocido, tanto en el ámbito regional, como a nivel nacional e internacional; el conjunto posee un amplio repertorio de música de Tierra Caliente (sones, jarabes, valonas y corridos); ha realizado giras y presentaciones por distintas regiones de la República Mexicana, en foros como el Encuentro Internacional del Mariachi de Guadalajara y el Festival Internacional Cervantino.
Con el propio conjunto Alma de Apatzingán, y como solista, Juan Pérez Morfín ha ganado varios premios en las Fiestas Octubrinas de Apatzingán. Don Juan es reconocido como el mejor ejecutante del arpa terracalenteña, instrumento en el que ha desarrollado una maestría y un estilo inconfundibles. Además de tocar, desde el año de 1978 don Juan Pérez construye arpas para él mismo y para otros músicos, en las que ha introducido cambios respecto de modelo tradicional, para obtener un sonido más acorde con su talento de solista. Asimismo, su voz, aguda y potente, lo han consagrado como uno de los mejores cantores de los sones terracalenteños.
Martín Villano
Don Martín Villano Espinoza nació en Altamira, municipio de Apatzingán, en 1936. Es ejidatario en La Limonera, comunidad rural de ese municipio, donde ha sido un líder, pues ha promovido ante las autoridades la dotación de diversos servicios públicos. Pero, sobre todo, es compositor, músico y profundo conocedor del repertorio poético y musical de la Tierra Caliente de Michoacán. También es danzante y ejecuta danzas tradicionales en el violín: año con año realiza en su propia casa el novenario con danza para una imagen de la Santa Cruz, a la que es devoto.
Desde niño se desempeñó en conjuntos de arpa en el seno de su propia familia, tocando el violín, la guitarra de golpe, la vihuela y el tololoche. El destino de músico le ha permitido desplazarse por diversos rincones de la Tierra Caliente y la Sierra Madre del Sur para ejecutar la música tradicional. Pero acaso su faceta más interesante es la de compositor, pues lo mismo compone corridos ―la letra y la música― que valonas, e improvisa coplas. La composición es para él sobre todo un acto de la inspiración y la memoria en el que la escritura no toma parte. Al hablar, suele introducir coplas para aderezar la conversación, las cuales improvisa a partir de esquemas por él bien sabidos. Los corridos los compone, asimismo, de memoria, y puede incluso hacerlo en el momento mismo, de repente. Esta facultad para improvisar y componer la explica él con la expresión “A mí se me revela muy fácil”, es decir, recita y canta los versos como si estos simplemente aparecieran en su mente.
Según él mismo señala, ha compuesto muchos corridos, la mayor parte de ellos dedicados a personajes de la región de Tierra Caliente, hombres de valor, decididos, queridos por la gente. Además, don Martín compone valonas, que muestran el tono humorístico que tienen muchos textos tradicionales del género. Por si esto fuera poco, es un conversador jocoso que cuenta con riqueza e ingenio anécdotas interesantes de su propia vida.
Como músico, cantante, compositor, bailador e improvisador, don Martín Villano es un artista que encarna en sí mismo la tradición musical de la Tierra Caliente; es una auténtica autoridad en su arte, y a pesar de ello, y de ser dotado de un talento y una sensibilidad incomparables, muestra una actitud humilde al desarrollar sus capacidades, sabedor de que en el fondo no es sino heredero de un legado transmitido por generaciones. No vive de la música; su actividad principal es la agricultura y no se ha desempeñado en los conjuntos profesionales de arpa grande, pero prodiga su música y su poesía a cada momento, no necesariamente en los escenarios, sino en la vida cotidiana y en las fiestas de su comunidad.
Amante del verso y eterno enamorado de la vida, don Martín posee la sal, el ingenio, para decir la palabra precisa en el momento indicado, sea en verso o en prosa, sea recitada o cantada. Lleva en la sangre lo que los músicos terracalenteños llaman el gusto, la alegre pasión de que la vida aflore en la música. Con ese gusto y ese amor que le son inherentes, él mismo se presenta y se define en verso:
Amigo, yo soy Martín,
Villano es mi apelativo,
por el materno, Espinoza,
y de Altamira Nacido;
me divierto con las rosas
y de usted yo soy su amigo.
Serafín Ibarra Cortez
Serafín Ibarra Cortez nació el 7 de enero del 1959, en San Diego Curucupatzeo, municipio de Madero, en la región de los balcones de la Tierra Caliente. De niño, creció entre sones, gustos, jarabes, pasos dobles, minuetes, oberturas y demás piezas que ejecutaban sus abuelos, tíos y primos, descendientes de músicos de la tradición de la Tierra Caliente. Desde los ocho años empezó a tocar la armonía o chachalaca, instrumento característico de la Tierra Caliente, muy similar a una guitarra pero con nueve o diez cuerdas de acero.
Un poco más adelante, se inició en el violín, instrumento que hoy en día ejecuta con especial estilo y belleza y que ha colocado al maestro Serafín Ibarra en un lugar especial entre los músicos más reconocidos de la Tierra Caliente. Siendo joven, como parte de una familia de músicos, cada ensayo se convertía en un fandango. Mientras los músicos tocaban, otros miembros de la propia familia y vecinos de la comunidad llegaban para unirse al baile improvisado pero lleno de tradición y excelente música.
En 1975, con algunos de sus primos don Serafín conformó el conjunto Lindo Michoacán, con el que grabaron cuatro fonogramas. Con Los Oropeles, grupo integrado también por familiares que iniciara en el año de 1979, grabaría dos discos más. A mediados de los años setenta Serafín Ibarra aprendió la ejecución de la música tradicional norteña; durante los ochenta, incursionaría en la música huasteca y en el mariachi; en la década siguiente se integró a conjuntos de arpa de la región del valle de Apatzingán. Dice el propio don Serafín: “Yo conocí diferentes géneros y todos son bonitos, pero como que a mi me jalaba la música de la Tierra Caliente por la riqueza tan grande que tiene”.
En el año de 1987, sus primos Isidronio y Aureliano Saucedo lo invitaron a integrarse con ellos a Los Carácuaros, grupo que surgiera originalmente por los años treinta, y con el cual participa hasta la fecha. Con ellos ha realizado presentaciones y giras por todo el país y en países como Estados Unidos, Canadá, El Salvador, Guatemala, Honduras, España y Cuba, y con el que ha grabado múltiples fonogramas, algunos con composiciones del propio Serafín Ibarra.
Su primer son lo creó a los 18 años, cuando un primo lo retó a componer una melodía; así nació “El retozón”. En la actualidad, el maestro Serafín ha realizado alrededor 76 piezas de su autoría: sones, gustos, pasos dobles y hasta alguna que otra malagueña. Entre sus más recientes composiciones se encuentran el gusto “Cultivando el arte”, “El son del amanecer”, “También yo soy tradición” y “El gavilán”.
En los años recientes, ante el decremento de músicos tradicionales y dado el riesgo de desaparición en que se encuentra la música de la Tierra Caliente, el maestro Serafín se ha interesado en enseñar a niños, niñas, jóvenes y adultos las formas para la ejecución de los instrumentos propios de los diferentes estilos de la Tierra Caliente.