El Observador Político
Aún recuerdo aquella declaración del entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel en el 2006 que aceptaba que no podía combatir al crimen, en donde pedía intervención al entonces presidente electo Felipe Calderón, quien reaccionó a pocos días de estar al frente del Ejecutivo y mandó a más de ocho mil militares a que tomaran el control de Michoacán.
Han pasado seis años y medio, el panorama parece no cambiar, fueron al menos dos grandes operativos implementados por el expresidente Calderón, 2006 y posteriormente en 2009 tras la muerte de 12 policías federales que fueron apilados y con ‘narcomensajes’ en la Autopista Siglo 21 a la altura de La Huacana.
De nada sirvieron los grandes despliegues de fuerzas militares, marinos y federales, en los puntos más conflictivos de Michoacán, la violencia se calmó unos meses y posteriormente recrudeció, el famoso ‘efecto cucaracha’ huir y luego regresar.
Michoacán fue el laboratorio de Calderón, de aquí la ‘Guerra contra el Narco’ que se desplegó en todo el país, lo que finalmente dejó más de 60 mil muertos y otro tanto de desaparecidos, una lucha que sólo cobró vidas y el fenómeno nunca se vio realmente amenazado, al contrario mostró musculo y recrudeció la violencia en algunas zonas.
Nuevamente Michoacán es el laboratorio pero ahora de Enrique Peña Nieto, sin embargo pareciera ser la misma estrategia que puso su antecesor, el despliegue de fuerzas sin un objetivo, mandarlos a un lugar que no conocen, que no dominan y contra un enemigo sin rostro, lo que explica los diversos ataques.
En mayo pasado Miguel Ángel Osorio Chong le daba el espaldarazo a Reyna, imponía un nuevo secretario de Seguridad y ordenaba el despliegue de fuerzas militares así como de la Policía Federal a Tierra Caliente, dos meses después el panorama no es nada alentador.
El pasado miércoles Joaquín López Doriga en su programa en Radio Fórmula le preguntaba a Jesús Reyna “¿qué va a pasar con Michoacán?” el gobernador interino no supo contestar y evitó por completo la cuestión, tal vez ni él lo sabe.
Y es que esa pregunta todos la hacemos ¿qué pasará con Michoacán?, tal vez se llene de federales, marinos y soldados, pero ¿eso es suficiente para combatir problemas de fondo?.
El titular de la Secretaría de los Jóvenes, Francisco Lara, aceptaba que en Michoacán el 24 por ciento de personas en edad productiva 18 a 29 años, no tienen empleo lo que los vuelve vulnerables para ingresar a las filas de la delincuencia, sin duda un problema grave ante lo cual no se puede voltear la mirada y decir que no pasa nada.
El problema de Michoacán no sólo es seguridad, sin duda es falta de oportunidades de empleo, de una estrategia para combatir realmente a la pobreza, de educación, pero eso señores no se arregla con un gran despliegue operativo sino con acciones de fondo, no de un programa contra el hambre, sino de recobrar el tejido social que es el verdadero reto.
Regreso al caso de Los Reyes, luego del ataque contra civiles que se manifestaban en las afueras del Palacio Municipal, donde murieron cinco personas y ocho más resultaron lesionadas, la gente de esa alcaldía afirma ser de bien y quieren evitar la estigma, me comentaba un joven empleado de un hotel “en Los Reyes somos gente de bien, trabajadores”, no sólo en ese municipio, sino en toda la entidad hay gente de bien que quiere salir a las calles a trabajar en la búsqueda de un mejor estado, eso me ha quedado claro.