Perfiles
Vino a mi memoria la frase de este personaje que hace poco se nos adelantó en el camino, don Francisco Bautista Valencia. Y es que no hay mejor definición de los políticos. No se sabe de uno solo que haya incursionado a la política y que haya renunciar a seguir en ella. Y ni modo que digan como algunos comerciales, “aquí sigo porque la gente lo pide”. Y todo esto viene a cuento por la renuncia al PRD por un grupo de dirigentes de una expresión partidista. Dicen renunciar al partido, pero no renuncian a seguir en la política. Y como ellos hay muchos en el pasado, y los seguirá habiendo en el futuro. Renunciar a un partido podrá tener variadas lecturas, muchas verdades y también mentiras sobre de las causas. Pero sobre de cualquier motivo se imponen otras opciones, pero igual, dentro del marco de la política. Quienes renuncian quizás no lograron un propósito determinado, como pudo ser la dirigencia del partido, que la buscaron. Pero de una dirigencia el siguiente paso son las candidaturas y hasta donde se sabe, no hay político que no aspire a llegar a cargos públicos, la diferencia podría ser por dónde y desde que terreno el lanzamiento, y entre menos competido, mejor. Martín Torres Causor podrá ser novato en la política, pero es de buenas intenciones y es firme en sus propósitos y entre estos está el de ser candidato a un cargo de elección. Aliado con Manuel Santamaría, forman una dupla combinada entre “el bien y el mal”, por descifrar los intereses que se mesclan. Cierto, el pasado de Manuel Santamaría tiene una serie de medallas, pero son del pasado, son de tiempos ajenos a la actualidad y sobre todo, que ya pocos recuerdan aquellas circunstancias. Santamaría fue el primer alcalde perredista en este puerto, un mérito nada despreciable, y por si fuera poco, es el único de ese partido que ha sido dos veces presidente municipal. Rafael Melgoza también lo fue, pero la primera llegó al cargo por y con las siglas del PRI. Santamaría fue también diputado local y fue también diputado federal suplente precisamente con Melgoza Radillo como propietario. Pese al tiempo, el tiempo no pasa para Manuel Santamaría. Deja a su partido porque en su partido ya no es figura, porque seguir en el PRD sería como “renunciar a la política”. Y de eso se convenció Martín Torres Causor y sus allegados más cercanos. Los renunciantes acusan que su ex partido está “secuestrado” para servir a intereses ajenos a su origen, y aunque no hacen referencia directa, con gestos y señas se refieren a la autoridad municipal. En su crítica responsabilizan al grupo en el poder de haber “enturbiado” la elección interna para cambiar la dirigencia local del PRD y en la que Torres Causor fue candidato. Este es el problema de casi todos los políticos de los que hay muchas experiencias en todos los partidos a lo largo y ancho del país. El semillero de políticos sigue siendo el PRI a nivel nacional. De ahí nacieron los que se convirtieron en la “izquierda” postmoderna, desde Cárdenas Solórzano, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard, Porfirio Muñoz Ledo, y de los conocidos localmente, Desiderio Camacho Garibo, Rafael Melgoza Radillo, Rogaciano Morales, por citar a algunos. Pero no a Manuel Santamaría Contreras, quien tuvo sus pininos partidistas en el difunto PST-Partido Socialista de los Trabajadores-, apéndice del PRI en todo lo que daba en vida. David Zamudio fue alcalde por el PRI, renunció al ver reducidos sus espacios para sus intereses, se fue al PAN, donde no tuvo espacio alguno y retornó al tricolor, del que de nuevo busca alcanzar sus objetivos. Están en puerta las llamadas candidaturas “independientes”, que pueden tener todo y de todos, pero igual que los partidos, los interesados en aprovechar esa modalidad tienen que ser políticos. Como en las religiones habidas y por haber, quienes ocupen los espacios deben ser creyentes. Las candidaturas para cargos de elección están destinadas para los políticos. Quien se atreve a renunciar a un partido político es porque ya tiene otras opciones políticas, puede ser emigrar a otro partido, puede ser alimentado por los intereses de políticos de otros partidos o bien, puede ser para buscar espacios “sin partido”, pero nunca jamás anti partidistas y menos aún, anti políticos. ¿En cuál proyección están los renunciantes? Falta poco y lo sabremos. Cuánta razón y sabiduría encierra la frase del señorón Francisco Bautista Valencia. Aprovecho, saludos cordiales a su vástago, el ex regidor Walter Torres y a su señora madre, Ana María Zaragoza, quienes al igual que el finado personaje, la política les corre por sus venas. PD. Hoy martes se cumple un año de que falleció Daniel Vargas Rivera, periodista de vieja escuela, y Primer y único Cornista de la Ciudad, hasta el momento. Se develará un busto en su nombre, en su memoria y por su labor en pro del rescate histórico del pasado de este municipio. Sobre esto dos cosas y espero no causar “escozor” en nadie del entorno. En mi particular opinión, el busto que se habrá de develar no le encuentro parecido a Daniel Vargas. Y no solo es mi opinión. Hasta ayer tarde, que por cierto, ya estaba descubierto sobre la base de concreto, en menos de diez minutos cinco opinaron que no tiene parecido, salvo su nombre en la placa. Lo segundo: ¿habrá otro Cronista en la ciudad? ¿A quién corresponde designarlo? Y cuando exista otro, ¿empezara de cero? HASTA LA VISTA.