Perfiles
¿QUE HACER ANTE EL 2015? A fuego lento pero se empieza a cocinar una idea política fuera de lo común. Que en las elecciones del 2015 se presente una candidatura de unidad entre los principales partidos, es decir, entre PRD, PRI y PAN. En esa idea coinciden políticos de los tres partidos, Mariano Ortega, ex alcalde por el PRD, Gonzalo González, ex candidato a la presidencia por el PRI, Jesús Cárdenas, ex candidato del PAN a la alcaldía, Martín Torres Causor, jefe de un grupo político en el PRD, Javier Estrada Cárdenas, abogado y ex dirigente local del PAN y también ex candidato a la alcaldía, Filiberto Castañeda, actual regidor por el PRD y por igual se consultó la opinión del ex dirigente local del tricolor, Carlos Cisneros Valverde, único de los siete que descartó una posible alianza partidista. ¿Por qué sí a buscar esa alianza? Porque el municipio ha tocado fondo tanto en lo político como en lo financiero y también en lo social. El rompe cabezas: en lo particular, aprecio un desánimo y desconfianza de la sociedad para con los partidos y los políticos. Una alianza sería una manera de acabar con las prácticas de conseguir votos de quien sea y a como sea. La lucha electoral arroja que una minoría de ciudadanos acude a las urnas, y que aún más, de esa minoría, unos cuantos votos hacen la diferencia y nos impone un gobierno que no lleva ni el respaldo ni la confianza de la sociedad. Desde su inicio, ese gobierno no está vinculado ni comprometido con el tejido social, apenas lo estará con unos cuantos y su conducta, sobre todo si es mala, será el reniego de la mayoría, pero su enojo no genera consecuencias. Pero eso no es nada contra el verdadero reto. Este municipio en particular está urgido de un cambio radical en la forma de ser gobernado. Paso a paso, el grueso de la población va quedando en el rezago no solo en deterioro de su calidad de vida, sino en la manera de exigir respuestas. Tenemos una autoridad no solo con finanzas desfondadas, sino también con una sociedad que no atina a reclamar por tres sencillas razones: porque sabe que no hay recursos en el gobierno, porque ya le perdió la confianza y porque no está identificada con quienes gobiernan. Los partidos y en su momento sus candidatos se convierten en aves de paso. Pierden la elección y a esperar la siguiente coyuntura. Si no son los mismos serán parte de lo mismo. El partido que gana el proceso pasa a ser parte de una herramienta política en desuso que será aceitada cuando se acerque la próxima elección. Quien asume el gobierno ya no es el partido que ganó. Quien ejerce el poder es el grupo que se impuso a sus pares, pero eso sí, desde el poder buscará seguir trascender para continuar pegado a la ubre del erario. El municipio ya no da para más de lo mismo. Un acuerdo pluripartidista llevaría obligadamente a romper esos viejos y viciados esquemas de buscar el poder. Por eso saludo la coincidencia de quienes se dijeron dispuestos a buscar un compromiso político pluripartidista para reconstruir el tejido del poder social y político en el municipio. Es cierto que no es fácil romper las barreras que imponen los partidos cuando se trata de ganar elecciones por ganar. Una alianza partidista seguro que ayudaría a recomponer la administración municipal. Pero no solo eso, también le daría confianza en la población al descubrir que hay políticos en todos los partidos que sí quieren poner en el lugar que merece este municipio. Un esfuerzo conjunto también haría comprometer a los empresarios propios y extraños a coadyuvar en mejorar la imagen y servicios del entorno de sus negocios. El municipio, por muy gobierno que sea, es débil ante el monstruo que representan los grandes capitales que hoy presume tener el puerto. El gobierno federal no influye en favor del municipio cuando la autoridad local no les genera confianza ya sea por cuestión de partidos o porque ven que carece de respaldo popular. En resumen, pensar en una posible alianza partidista para el 2015 habría que pensarla por lo menos antes de rechazarla de tajo. Si estamos en un municipio con problemas extraordinarios, si estamos en un puerto que recibe inversiones extraordinarias y que está proyectado a ser un puerto de dimensiones aún más extraordinarias, sería justo entonces que los políticos exploren opciones extraordinarias. Quien rechace de tajo estudiar nuevas ofertas políticas, corre el riesgo de quedarse al margen de lo que podría ser un proyecto extraordinario. Y además, sería la campaña más barata de la historia. HASTA LA VISTA.