Libre Expresión…
Discursos, deseos y percepciones…
“Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla, es la mejor manera de adaptarse a la realidad”. David Viscott (1938 –1996). Psiquiatra y escritor estadounidense.
El sector hotelero de Michoacán ha caído más de 11 puntos porcentuales en su ocupación del 2005 a la fecha, han despedido a 23 mil personas en el último año y han tenido que bajar sus tarifas en un 25 por ciento promedio, todo ello, a causa de los problemas financieros, de inseguridad y competencia desleal, señaló el líder estatal de la industria de las chimeneas, Roberto Molina Garduño.
Sin lugar a dudas, se trata de una gravísima declaración que a la par estuvo acompañada de una velada queja contra los medios de comunicación porque existe, dijo, una “percepción magnificada” de lo que sucede en Michoacán. Percepción que evidentemente está vinculada con las noticias que se difunden en el país y el extranjero, que inhiben a los turistas y afectan la derrama económica.
En semejante declaración hay situaciones que deben tomarse en cuenta. Primero, ha sido cotidiano que tras los ataques terroristas del fatídico 15 de septiembre de 2008 en la capital michoacana, las autoridades, con el respaldo de hoteleros y restauranteros, han declarado que se ha logrado una recuperación paulatina. ¿Y entonces, por qué cambió hasta hoy el discurso y la percepción de los empresarios del sector turístico?
Respecto a la información que se maneja en los medios de comunicación, indudablemente hay tratamientos diversos, desde los que buscan objetividad, pasando por los amarillos y hasta rojos… Pero cierto es también que la percepción de inseguridad no la generan estricta y exclusivamente los informativos, sino la realidad.
Sólo por citar un ejemplo, en días pasados tanto el gobernador Jesús Reyna como el procurador, Plácido Torres, informaron de un incremento en la inseguridad de Morelia, del 8 por ciento. Se trata de una realidad que percibe y sufre el ciudadano, aunque nadie lo informara. Por ello, en estos días ha recibido críticas el alcalde capitalino, Wilfrido Lázaro, quien insiste que la inseguridad va a la baja, pero no fundamenta su discurso pese a que contradice la versión estatal.
En fin, lamentablemente Michoacán ha sido nota recurrente a nivel nacional por marchas, bloqueos, retención de personas y vehículos, enfrentamientos y ejecuciones; realidad de la que se debe informar y sobre la cual se genera no sólo percepción sino conocimiento con el que se toman decisiones, entre otras, la de buscar lugares para vacacionar.
La coincidencia mayor en este momento, es el deseo de que las condiciones en el estado regresen a la calma, como lo comprometió el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Pero no basta sólo con el discurso, menos con el discurso triunfalista como el del pasado lunes, donde el responsable de la política interna del país ya destacó que “se ha recuperado el territorio”. Si bien es el deseo común, la percepción ciudadana aún es de temor, de inseguridad, de inestabilidad, de falta de oportunidades.
Así que ante unos primeros días, más tranquilos que de costumbre, autoridades, empresarios, ciudadanos, todos, tendremos que ser más ecuánimes con el discurso, el deseo y la percepción.
Por lo pronto, resulta lamentable la situación que guarda la industria de las chimeneas en el estado. Pero también, hace falta una autocrítica a las posturas que han mantenido de manera recurrente. El sol no se puede tapar con un dedo y después de escucharlos hablar de recuperación en los últimos años, tal vez en el ánimo de generar una buena percepción, hoy se escuchan contradictorios ante la realidad que les apremia.
En fin, esperemos que las promesas de los últimos discursos federales y estatales se conviertan en realidad y satisfagan el deseo de una mejor calidad de vida de todos los michoacanos y que sus resultados repercutan en la percepción del país y el extranjero, para que podamos generar noticias que preponderantemente hablen de lo maravilloso que es nuestro Michoacán y con ello, atraer más turistas y derrama económica.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.