“Crédito, mucho crédito y problemas”
Oferta el Presidente Peña Nieto crédito barato, con lo que refrenda su estrategia de reforzar el caduco neoliberalismo...
Mientras en Europa, la naciones caen en quiebra como fichas de dominó, derivado de deudas contraídas a lo estúpido, como resultado, ¡no de una crisis!, sino de un modelo inoperante sustentado en el consumo irracional, soportado este por el crédito; en México con bombo y platillo se festeja la tan esperada “Reforma Financiera”, de cuyos alcances festina el Presidente Peña Nieto el crédito accesible y barato como punto de apoyo del despegue económico de las pequeñas y medianas empresas y como soporte al espíritu emprendedor de los mexicanos.
El problema es que lo que parecen buenas decisiones, tomadas con buena intención, refuerzan un modelos socio económico inoperante e inhumano que se sustenta en el consumo al infinito, lo que no tendría nada de malo, si no fuera porque la tierra es redonda, es decir, que tiene límites que hacen inviable un modelo de consumo como el que tenemos. La inhumanidad del modelo, inevitable por cierto, deriva de una perversión intrínseca del mismo, la competencia descarnada para reducir costos y, como dicen los supuestos expertos sobre el tema, ser más competitivos. En otras palabras, para poder sobrevivir en esta lucha por los “mercados”, el “empresario” (así, entrecomillas), tiene que reducir costos para vender más barato, lo que conduce a una lucha permanente para bajar salarios que permitan maximizar ganancias y reducir riesgos con los objetivos de vender más y crecer más, formula que presenta el neoliberalismo como alternativa a la eliminación por la competencia. En otras palabras, para que sobreviva la empresa debemos reducir salarios y construir así, en una forma que parezca más o menos legal (Reforma Laboral), un modelo de esclavitud moderna; soportado en premisas casi irrebatibles: Si no damos facilidades al capital para explotar el trabajo humano, estos se irán a otros países (China, Taiwan, Malasia, etc.) en donde los gobernantes facilitan la explotación de las personas mediante leyes o dictaduras que soportan de esa manera la reducción de costos para hacerlos competitivos. Pareciera que dichas naciones, entre las que ya veo a México, dijeran: “No importa que exploten a nuestro pueblo, cuando menos que tengan para comer”, aspiración por demás miserable, antipatriota e inhumana…
¿Estoy en contra, entonces, de la Reforma Financiera? ¡No!, no puedo estarlo, no porque sea buena, una solución o un camino, sino porque dentro de la vorágine que es la vida moderna dentro del modelo neoliberal, la Reforma Financiera es un paliativo que nos puede dar algo de oxígeno en lo que, en México construimos un modelo alternativo al neoliberal… Mi apuesta sería porque, desde la SEDESOL del gobierno federal y de los gobiernos estatales, se implementara, dentro de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, una estrategia ambiciosa para construir un modelo humanista alternativo al Neoliberal, quizás por regiones, quizás por estados, por eso insto a Michoacán y a Guanajuato a intentarlo, con una ventaja para Guanajuato, tiene un gobierno legítimo elegido con el voto del pueblo, del que carece Michoacán.
Por un momento imaginemos que junto con el proyecto de desarrollo territorial de Guanajuato, que aprovecha la ventaja comparativa de estar dentro del Diamante de México, polígono conformado por la unión de Guadalajara, Morelia, Aguascalientes, León, Celaya y Querétaro, con destino final en su vértice, el Distrito Federal y que en forma natural y ventajosa deja en el centro a Guanajuato, se construyera un modelo socioeconómico alternativo sustentado en poner a la disposición de la sociedad rural los medios de producción así como la infraestructura necesarios para que repunte el campo y de un plumazo: generemos empleo, produzcamos riqueza, cuidemos el agua, combatamos la migración, reduzcamos la necesidad de la gente de delinquir para sobrevivir y alcancemos la autosuficiencia alimentaria… Un modelo que, sustentado en un modelo educativo “dirigido”, promovería la transición de la gente del sector asistencial al sector productivo, permitiéndoles así, no solo sobrevivir, sino recuperar la dignidad de hombres libres que solo poseen quienes son capaces de ser responsables de sí mismos y de sus dependientes… Así como lo oyen, el objetivo no solo sería dar de comer, sino lograr la transición a un modelo que tenga como eje a la persona, no la ganancia, no la utilidad, no la destrucción del competidor, no el sojuzgamiento del prójimo; un modelo que al privilegiar a la persona, le permita aspirar a ser un hombre (mujer) libre y por consecuencia, miembro por hecho y derecho de una República que legítimamente aspira a que sus ciudadanos accedan a una vida digna a través del trabajo que enaltece porque no es esclavista, lo que sin duda no logrará el modelo neoliberal apoyado en créditos blandos que hará a los productores más dependientes y a los banqueros más ricos… ¡Así de sencillo!
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador