?Mi miedo?
Hoy descansan en paz dos, Miguel De la Madrid que falleció y Carlos Salinas de Gortari, señalado por De la Madrid de haberse robado la partida secreta.R- Retomo el tema de hoy. Auuu: mi miedo no se refiere a la muerte, a la que veo como un paso natural derivado del existir, mi estimado Santias.S- No me extraña tu afirmación, mi Rufo, la que no deriva de tu valentía, sino de que la concepción de la muerte no es un asunto de perros.R- Auuu ¡Bien que lo mencionas!, mi querido Santias, y tienes razón, la muerte no es un asunto canino, porque desde nuestra muy perruna perspectiva: 1.- La muerte es algo natural, nos es algo que nos preocupe, ni nos ocupe. No andamos los perritos, tratando de adivinar lo imposible, es decir, no nos interesa que hay después de la muerte; por una sencilla razón, está fuera de nuestras capacidades saberlo o entenderlo, por lo que preocuparnos u ocuparnos de lo que no tiene sentido ¡Es una estupidez!S- Te expresas así porque los perros son seres irracionales, mi Rufo. Es decir, no son inteligentes y está fuera de sus capacidades entender más allá de lo que ven o sienten, por eso se rigen por el instinto.R- Guau, debe ser así mi estimado humano, por lo que no tomo como ofensa que Uds. son inteligentes y nosotros no, sino como una observación objetiva de la realidad; nada más te pregunto, mi Santias: ¿Cuándo has visto a un perrito fumando y jodiéndose los pulmones? ¿O cuando has visto a un perrito deteriorando el medio ambiente, contaminando? ¿O cuando has visto a un perrito secuestrando a sus pares, los perros, para quitarles lo que ellos han ganado con el sudor de su trabajo? ¿O cuando has visto a un perrito mentir, o robar?...S- No, no lo he visto fumar y lo demás que expresas, perro, pero si los he visto fornicar y en forma desvergonzada, a la vista de todos, en la calle y sin pudor.R- Auuu, a que mi Santias, me das pena ajena, ya te me hiciste bolas y estás confundiendo la gimnasia con la magnesia. El fumar y el destruir el entorno, tristemente no están en la lista de lo que Uds. llaman pecados, pero son dañinos, en cambio, el fornicar que es un asunto natural e instintivo ¡Que no es dañino!, lo ponen en la lista de pecados y lo vuelven algo vergonzoso, de lo que solo hablan en voz baja y que deben ocultar en la oscuridad y tras las paredes. Lo que en mi perruna opinión demuestra dos cosas: Una, que al satanizar la sexualidad los humanos son estúpidos; además de incongruentes, ya que dicen amar a un Dios que da la vida y ocultan todo lo relacionado con la vida, como diría Herman Hesse: censuran hasta lo que en su cuerpo genera vida. Y segundo, que en este asunto, hoy a debate, el de la inteligencia humana versus la inteligencia animal; no es por decir que les ganamos, pero si puedo señalar que los perritos no nos dejamos manipular por falsos profetas que vienen a decirnos que el vivir de acuerdo con la Ley Natural es pecado.S- ¡No trates de confundirme con tus ladridos!, mi Rufo, aunque… ¡Tienes razón!, el tema era la inteligencia, no el pecado, en el que comparto tu perruna opinión, el pecado es una forma de manipularnos con nuestro miedo a lo desconocido, amenazándonos de sufrimientos eternos si no hacemos lo que nos dicen, es decir, es un invento “celestial” diseñado para controlar a la gente, aprovechando el temor que genera la ignorancia, lo inexplorado, el no saber. Tengo que aceptar que se me chisporroteó.R- Guarraguauuu, bien por tu reconocimiento a mi superior forma de pensar, mi Santias, una vez dilucidado el tema de la inteligencia perruna vs la “inteligencia” humana, retomo el asunto del miedo, en donde lo que yo te quería compartir, es que de cachorrito le tuve miedo a la obscuridad…S- Ah jijos, mi Rufo, primera noticia que tengo de que le tuvieras miedo a algo ¿Y cómo lo resolviste?R- Auuu, lo resolví en forma rústica, como Dios me dio a entender. Tenía yo unos seis u ocho meses, cuando me di cuenta de que el miedo a la obscuridad me hacía sufrir, lo vivía gacho. Un día decidí enfrentarlo, dado que vivía en una casa de dos pisos, cuando estaba solo subía corriendo las escaleras (el piso de arriba no tenía luz), para bajar de igual forma una vez que enfrentaba la oscuridad, cosa que me dejaba el corazón palpitando a mil por hora de temor. En una de las ocasiones que enfrenté a la obscuridad, se me ocurrió contar cuánto aguantaba, 1, 2,… y regresaba corriendo. Hasta que un día conté hasta diez y pensé, si puedo contar hasta diez y nada pasa, entonces puedo contar hasta cien o hasta mil, etc., y nada me va a pasar ¡Ese día perdí el miedo a la obscuridad!, y ese día decidí que nunca más viviría con miedo;… a nada ni a nadie, y no por valiente, sino porque es regacho vivir con miedo… Ese día, también decidí enseñar a mis cachorros a vivir sin miedo, a nos asustarlos ni amenazarlos, como un acto de amor… Por eso los perritos no creemos en el pecado, no tememos ni a la muerte y vivimos de acuerdo a la Ley Natural, la que emana del Creador.Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador