?2012, Jefe o Líder?
Guarraguauuu, mi Santias, me encantó tu reflexión en el artículo del domingo: “los candidatos ciudadanos deben representar y atender los intereses ciudadanos” ¿Lo entenderán los políticos?S- No sé, mi Rufo; lo que si se es que deberían entenderlo todos los candidatos, ya que teniendo el mote o no de “candidatos ciudadanos”, todos por definición lo son. Lo que varía es que unos son militantes de partidos políticos y otros no, cito a Jorge Fernández en el periódico a.m.: “¿De dónde sacan algunos la idea de que los políticos no son ciudadanos y los ciudadanos no pueden ser políticos? No deja de resultar paradójico que los mismos que denuncian la partidocracia, terminen denunciando también el intento de los ciudadanos de incidir, participar y jugar en el escenario político.”R- Auuu, me queda claro lo expresado por Jorge, mi Santias, aunque acotaría que, en mi perruno caso, no se denuncia el intento ciudadano por incidir, sino el usar la bandera de candidato ciudadano para, en forma antidemocrática (por dedazo) acceder a puestos de elección a través de un partido que los coopta, ¿verdad Isabel? Ahora bien, lo que no me queda claro, es la separación entre ciudadanos y políticos.S- Porque no la hay, como expresaba Jorge Fernández, los políticos son ciudadanos. La perversión en México es que se confunde el termino político con el de vividor de la política; a los vividores de la política no se les cataloga como ciudadanos, no porque no lo sean, sino porque pervierten su propia naturaleza y corrompen su calidad de ciudadanos al alejarse del servir y de las causas ciudadanas para buscar cotos de poder y enriquecerse a costa del servicio público. Es por ello que los ciudadanos, buscando servidores públicos honestos y comprometidos, buscan que sus pares, lleguen a puestos de gobierno o de representación, sin compromisos con partidos políticos, para así contrarrestar a los vividores de la política; A esas postulaciones se les llama candidaturas ciudadanas, las que, como te he expresado, deberían ser todas, ya que quienes militan o quienes no militan en partidos políticos, deberían, al llegar a puestos de representación o de gobierno, servir a los intereses de la ciudadanía que es quien les paga.R- Guarraguauuu ¡Ya entendí!, el candidato ciudadano se distingue, no por ser postulado o no por un partido, sino por sus convicciones democráticas y de servicio.S- Así de sencillo, mi Rufo. Ahora bien, no basta con ser democrático y comprometido, también hay que ser capaz y ahí es donde la puerca tuerce el rabo y donde le veo muchas limitaciones a Doña Isabel Miranda de Wallace, dado que no llega a la candidatura en forma democrática, Isabel llega con compromisos “políticos” con el dedo elector que la alejan de ser una candidata ciudadana capaz, es decir, que difícilmente su prioridad podrá ser servir a la ciudadanía, ya que tendrá que “aceptar” la imposición de funcionarios en función de compromisos políticos y de grupo, no en base a sus capacidades para servir a la ciudadanía… Y ahí no termina la cosa, perro. Además de ser capaz, honesto, democrático y comprometido, quien aspire a un puesto de gobierno tiene que tener sensibilidad y mano izquierda, te recuerdo: En la empresa se requiere de un jefe, en el gobierno de un líder. El jefe manda, el líder inspira.R- Auuu, ¿y lo entienden los políticos, mi Santias?S- No sé si lo entenderán los políticos, mi Rufo, pero allá ellos si no lo entienden, en julio se verán las caras con el electorado y ahí verán si se equivocaron o no. Por lo pronto, como aportación republicana me permito enfatizar que bien harían los políticos en entender y atender el concepto, mismo que me permito ampliar:El jefe manda, el líder inspira… El líder dice vamos, el jefe dice vayan. El líder motiva, el jefe ordena. El líder llega temprano, el jefe dice lleguen temprano. El líder escucha, el jefe grita. El líder llama al trabajador por su nombre, el jefe dice oiga Ud. Para el líder la autoridad es un servicio, para el jefe la autoridad es un privilegio. El líder dice aquí sirvo yo, el jefe dice aquí mando Yo. El líder existe por la voluntad, el jefe existe por la autoridad. El líder corrige y comprende, el jefe busca culpables y sanciona. El líder hace del trabajo un privilegio, el jefe hace del trabajo una carga. El líder prepara a su gente, el líder maneja a la gente. El líder enseña cómo se deben hacer las cosas, el jefe sabe cómo se hacen las cosas. El líder genera compromiso, el jefe genera obligación.R- Guarraguauuu, mi Santias, sabes mucho. Me encantó eso de que: El líder hace del trabajo un privilegio... Si de la elección del 2012 surgiera un líder, todos trabajaríamos para reconstruir a México, al sentir que realizar esa tarea es un privilegio.S- Pues sí, igual sería en Morelia y en Michoacán,… si el próximo gobernante fuera un líder.Un saludo, una reflexión.Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador