Una visita diferente, Benedicto XVI
Estamos por recibir a un huésped de importancia única, para los creyentes y los mexicanos de buena voluntad. Su venida es de un impacto tremendo aunque diferente. Sucede en el estrépito, en el griterío confuso y ensordecedor del mundo en que se anuncian muchas estrellas fugaces y muchos bienes efímeros y huecos. Según la cosmovisión occidental católica, Dios no está lejos de su familia, camina con ellos, les da su señales y le manda mensajeros. Benedicto XVI, jefe visible de la gran familia de Cristo en la tierra visita nuestro país. Su presencia llama a zonas secretas, íntimas de la persona, al santuario de nuestro ser, al santo de los santos donde nada más nosotros y Dios entramos. Hace un llamado al sustrato católico, riquísimo y único en el mundo, que subyace en el alma mexicana, a los arquetipos, las fibras más hondas del alma, al sentido de lo sagrado, a la huella divina, a la semejanza de Dios. No obsta la opinión contraria estrepitosa de unos cuantos que van en sentido contrario de la mayoría. El fausto acontecimiento tiene que ver con la búsqueda de valores absolutos, los más altos, los que hacen personas nobles, puras, heroicas o santas, de excelencia, triunfadoras. La visita algo dice a los que buscan respuesta a la descomposición social y moral, al hastío por la impunidad, la violencia, las complicidades de los poderosos con el mal. ¿Qué nos trae Benedicto XVI? Ciertamente no es de esos personajes, que abundan en nuestro medio, que vienen ofreciendo baratijas ni tortas, migajas del mismo dinero del erario, de nuestros impuestos o de las grandes ganancias de los comerciantes. No se presenta como tantos falsos Mesías ni ofrece medicamentos milagro ni soluciones mágicas a los grandes problemas de la vida, infraestructura, falta de dinero, miseria material de las multitudes. Hay tantos que vienes como falsas promesas y no producen sino desencanto. Con todo Benedicto XVI, es el enviado de Dios, Señor de la historia, viene en su nombre, es imagen viva de Jesucristo, tan importante como otros tipos de imágenes, como las pintadas o esculpidas. Pero no debemos perder de vista que Benedicto XVI no es lo más importantes, es portavoz, representante, hace presente al Mesías, al Maestro, al conductor de los pueblos. La fe nos ayuda a leer en la imagen y recibir a Cristo mismo y a él vitorear y aclamar por las calles, plazas y teatros de la ciudad. La acción del Maestro cuando toca el alma produce los efectos imposibles, milagrosos del cambio, de la renovación moral del hombre. El hombre se renueva y es capaz de sacar de las crisis del país y dar a los pobres tiempos mejores de vida plena, dignidad y gozo divino. El Papa Benedicto trae el tesoro escondido en el campo, las riquezas más preciosas del hombre en su dimensión trascendente, verdadera, definitiva, llena de hermosura y pureza. Ofrece la visión verdadera del universo y del hombre, el sentido de lo que vale verdaderamente, el sentido de la falsedad de muchos bienes que deslumbran y engañan. Trae una luz para la conciencia recta que ilumina los problemas existenciales e impide el engaño ante soluciones fáciles que luego traen graves consecuencias al hombre, como el aborto, asesinato de un hijo indefenso. Trae señalamientos para orientar sólida y sabiamente la vida y hacerla llegar al destino definitivo. Despierta en el hombre su capacidad de amar, con el amor genuino cuyo vacío hace sufrir tanto. El hombre de la sociedad tecnológica y mediática está enfermo de amor. El Papa, sabio e inteligente, muestra el sentido de lo pasajero y lo eterno, de los bienes de fantasía y de los de alto precio. Trae una verdad preciosa que resume la cosmovisión cristiana, viene a enseñar que el hombre tiene un destino definitivo maravilloso, que está destinado al éxito definitivo, a la gloria, a la felicidad tremenda y total que sueña y desea vehemente. Viene a enseñar que el Padre del cielo no falla, que ama tiernamente a mujeres y hombres. Que su amor es todo comprensión, bondad, misericordia increíble para las pobres criaturas por encima de todo lo que se puede soñar. Parece gritar: “buenas noticias, el Amor te ama”. El Papa Benedicto trae muchas riquezas, las verdaderas como sólo Dios las puede dar. Trae el poder de Cristo para hacer la multiplicación de la alegría, la fe, el gozo. Entra a la fiesta. [email protected]