La elección del Papa, servidor de todos
Ya muy pronto se reúnen 115 cardenales electores para elegir el nuevo Papa, el guía espiritual y el servidor de más de 1200 millones de seguidores de Cristo. Desde un punto de vista sereno y objetivo, se puede ver movimiento e inquietud en el colegio cardenalicio. Hay tal vez preocupación, recogimiento atento y grave pero sin perder la paz. Desde otros enfoques, hay quien levanta escenarios terribles, tormentas, densas sombras, pasiones desatadas. Aplican modelos muy diferentes, de otros escenarios de elecciones meramente humanas, infectadas de cálculos mezquinos, intrigas y bajas pasiones. Hay comunicadores que definen dogmáticamente, desde su arrogante ignorancia y falta de fe, lo que pasa en El Vaticano, las motivaciones de los hombres de Iglesia, sus intenciones profundas. !Admírense!Esta es una elección sui generis, de otra índole, no están en juego montañas de dinero, tráfico de influencias, un poder arbitrario, absoluto, concebido como mando autócrata, envuelto en humo de retórica orgullosa, perfeccionista, que astutamente ondea la bandera de una vocación pura y recta al servicio de las millones de mexicanos, con tiple de oradores de las plazas. Se va a elegir al sucesor de Pedro y vicario de Jesucristo, aquel humilde y dulce guía del mundo, que estuvo en medio de los suyos como el último y el que sirve. El hizo esta bella proclama: el que quiera ser el primero que sea el último y servidor de todos, así como el Mesías no vino a ser servido sino a servir y dar la vida para liberar de la corrupción y la soberbia con sus frutos de injusticia social y de sufrimiento para millones de mexicanos y mundanos. Los cardenales, personas admirables, en más de un aspecto, los hay excelentes y santos, con humildad y recogimiento oran para dar su lugar al Espíritu Santo en la elección. Los creyentes, personas de fe, verdaderos israelitas oran pidiendo al Padre Providente que envíe un Papa sabio, virtuoso, atento a los grandes retos, expectativas y exigencias de la familia humana, atento a los grandes retos, expectativas y exigencias de la familia humana. Como enseña el Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et Spes: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y fatigas de este tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los que sufren, son también los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. No hay nada de verdaderamente humano que no encuentro eco en su corazón”. Las tentaciones diabólicas están al orden del día en todos los grupos humanos, también en la Iglesia formada por hombres pecadores. Algunos han cometido pecados vergonzosos, escandalosos que hay que reconocer y reparar. Pero el árbol no puede cubrir el bosque, la Iglesia tiene riquezas y principios divinos, su misión es de amor, debe conducir a la gente al destino definitivo, a la felicidad soñada, a ganar a la gente a la herencia del cielo. En ella circula la savia de Cristo.Citemos algunos hechos, botones de muestra: en ella se inició el reconocimiento a la mujer, desde un principio promueve la sublime dignidad de la persona humana. En ella se gestó y se llevó a cabo la independencia de México. Se opone al placer tiránico, irresponsable, pervertido que degrada y corrompe el cuerpo, es una muralla ante la descomposición social, impulsa el rescate de valores, condena la escandalosa desigualdad social y la miseria de las mayorías.Al Papa se le entiende con algo más que criterios mundanos. Se necesita un Papa que sea un gran guía de pueblos que lleve a los fieles al encuentro con Cristo, en la fuente de la Palabra de Dios, que los haga crecer hasta convertirlos en héroes y santos que transformen un mundo de corrupción, injusticias y mentiras. Debe conducir a la Iglesia a luchar contra las seducciones del Maligno, el placer instintivo, parcial y egoísta que promete paraísos engañosos, de excesos, sin ley moral y sin respeto a la dignidad integral del hombre, cuerpo y espíritu, a su deseo de inmortalidad, dignidad y plenitud. Apoyados en la fe y en la oración tenemos la certeza de que el Señor Jesús enviará un Papa, buen Pastor, maestro sabio, con una increíble capacidad de amar a los pobres, de liberarlos a de la corrupción, el egoísmo y darle una vida de tranquilidad y plenitud.