El secreto de la fiesta de navidad
¿Cómo hacer para no perder la oportunidad de ser feliz esta navidad? ¿Cuál es el secreto de la fiesta más bella, única? La navidad es un evento mágico, despierta muchas expectativas, nos hace soñar, es la única fiesta que se celebra en todas las naciones. El hombre fue creado por Dios para ser feliz en una vida plena de abundancia, tranquilidad y amor. Vivimos buscando esta felicidad como un paraíso perdido. Podemos encontrar un destello en la fiesta de navidad. Los grandes capitalistas y las casas comerciales secuestran la fiesta y sus símbolos para promover el consumo. Hay verdaderas profanaciones de signos profundamente humanos, sagrados. Los buscadores de lucro excitan los apetitivos corporales del hombre: el sexual, la bebida y la comida. Pretenden que ahí está la felicidad. Con sus técnicas de mercadotecnia atrapan al hombre y lo convierten en un animal de consumo, lo hacen disfrutar con su cuerpo, no con su ser integral espiritual, lo convierten en un niño que se divierte, homo ludens. La navidad y el tiempo de preparación se convierten en una carrera desaforada, cuántas veces irracional de compras, consumo. Las personas buscan así llenar su vacío existencial de gozo profundo, de plenitud, satisfacer su hambre y sed de amor genuino, su sed de lo infinito, de lo absoluto, llenar su vacío de paz. El hombre mutila su espacio vital, los reduce a niveles mínimos. Preso en el mundo limitado de la materia, sin los espacios infinitos de la trascendencia, del espíritu, la persona no encuentra la satisfacción plena sino la frustración, el desencanto, la “cruda" espiritual, mejor dicho, la sed y hambre insatisfechas. ¿Por qué el ser humano, con todo el dinero del mundo, cumpliéndose todos sus caprichos no es feliz? De ahí nace la necesidad de satisfactores más fuertes como la droga, el alcohol, el desenfreno irracional. La verdad es que necesita romper las prisiones de la materia y subir a su espacio inconmensurable de ser espiritual, inmortal, de homo divinus. El hombre necesita liberarse y volar por los cielos del espíritu que él es. Ahí encuentra al Ser que le falta, descubre al Amor Eterno. El hombre infinito sólo se sacia con alguien y algo infinitamente más grande. Cuando hacemos la fiesta sólo con los hombres, dándole gusto a los instintos del cuerpo, fácilmente aquélla se degrada, se corrompe, se convierte en algo bajo, hasta niveles inhumanos, irracionales. La realidad es que el objeto de nuestros deseos, su realización pura y absoluta sólo está en Dios. En él, el Amor no es mentiroso, traicionero, voluble. Con Dios, el amor es transparencia, claridad, vuelo infinito. El bien verdadero está ahí. Los deseos íntimos, el vacío del hombre, su sed y hambre congénita e insaciable se ven satisfechos, desbordados, viven la experiencia de la plenitud. Es el gozo que no decepciona ni destruye sino que recrea. El secreto de la plenitud y la felicidad lo guarda la comunidad de fe, en la Iglesia que se reúne en torno a Cristo, a su Palabra, sus sacramentos, sus instituciones. Sus celebraciones dejan un sentido de plenitud raro en el mundo, un sabor de cielo. El centro y motivo de la fiesta es Cristo que nace en el mundo, se celebra cumpleaños (cumplemilenios). Para los creyentes, la fiesta se extiende de la parroquia o el templo al hogar que se convierte en un santuario familiar. La luz interior inunda plenamente los corazones, se desborda la armonía, la sencillez, el amor en la cena de navidad. La riqueza de los platillos, el lujo de los adornos es lo de menos. Tener la fiesta soñada es tan fácil y tan difícil al mismo tiempo. No se necesita dinero pero sí un alma grande, generosa, sencilla y humilde. Esto suena incomprensible e imposible para los egoístas, descreídos y soberbios para los consumistas de bienes materiales. Para tener una navidad plena hay que darle su lugar central a Cristo con sus trailers, trenes, barcos y aviones cargados de los regalos verdaderos. El corazón de la navidad, el hogar más cálido y secreto es Cristo. “Lo demás se les dará por añadidura”, revelará él mismo más tarde. En esta navidad, no pierdas la cita con la felicidad en compañía de las personas que [email protected]