El Papa humilde, sin fiebre de poder
¡El Papa deja el poder! Es algo insólito aunque ya se había dado en la historia. El último caso fue el de Gregorio XII en 1415. Les comparto mi enorme admiración por Benedicto XVI porque es el intelectual más grande del momento y por su humildad sublime y por esta grandiosa libertad y su desprendimiento del poder. Otros individuos y partidos dedican su vida a conseguir el poder, a conservarlo, pésele a quien le pese. Olvidan para qué es el poder. Su pensamiento es brillante, encantador, tiene una magia única para tocar los problemas del momento con una profundidad, transparencia, sabiduría increíbles y deliciosas. Sus escritos, como “Jesús de Nazareth” son de una claridad y encanto admirables, un premio nobel apenas le quedaría bien. Su renuncia es un hecho revestido de sencillez y de enorme significación y trascendencia, al mismo tiempo. En León Guanajuato, durante la visita del Pontífice, tuve la corazonada de que su papado estuviera cerca del fin, así lo comenté a mis amigos. Es curioso que por esos días se gestó o se tomó la decisión de su renuncia. Los fieles de Cristo pueden ver el futuro con serenidad de fe, tener toda la confianza. Shakespeare pone esta afirmación sublime en boca de Hamlet: "hasta la caída del pájaro depende de la Providencia… Lo que es para ahora no será para más tarde… lo esencial es estar preparados (readiness is all)”. Hay que estar atentos a los acontecimientos, señales de Dios pero no perder la calma y no contagiarse del carácter sensacionalista, amarillista de algunos comentarios de los noticieros. Juan Pablo II invitaba: no tengan miedo. Lo mismo afirmaba Benedicto XVI. Son palabras que le copiaron a Jesucristo. La noticia conmocionó Urbi et orbi, al planeta y a todos sus habitantes, causó enorme revuelo más allá de los discursos de sacristía y de las reuniones de pastoral. Debe entenderse en la integralidad del suceso, en todas sus dimensiones, considerar todos sus elementos para tener su dimensión exacta. Hay opiniones de historiadores de la religión, antropólogos que no dan en el blanco, se andan por las ramas. Son tan miopes las estrategias de algunos programas que ni siquiera llaman a un teólogo para tener una mirada más amplia y justa. No es el caso de los medios que permiten a este servidor expresar su opinión. (de paso les agradezco de corazón). Algunos aprovechan para sacar su malestar contra la iglesia y se focalizan en sus pecados, debidos a la condición humana de sus hijos, inflados al máximo. El árbol tapa el bosque, el dedo el sol. La Iglesia no pretende que todo lo hace bien como sí los hacen algunos servidores públicos que afirman: “ahora sí, nosotros sí…. La Iglesia se confiesa al mismo tiempo santa y pecadora. No es el momento de explicar esta realidad. El hombre es ángel y es bestia, es humano y es divino, la renuncia del papa tiene una dimensión humano divina y debe leerse en su integralidad, sin mutilarlo de su dimensión divina. El Papa afirma algo que no es ninguna novedad: su decisión fue tomada después de madura reflexión. Conociendo su calidad humana, esto no sorprende a nadie. El Papa se confiesa sin las fuerzas necesarias para una tarea ingente. Las presiones de grupos de poder o de situaciones problemáticas tienen peso sólo en la fantasía de los comunicadores del escándalo y las tragedias, más aptas para alimentar a empresas de publicidad. Su salud es la normal para una persona que pronto cumplirá 86 años. Recientemente sólo le cambiaron la pila del marcapaso. El anuncia que seguirá sirviendo a la Iglesia en comunicación con Dios, orando por los problemas de la Iglesia y de los hombres. Los hay hondos, dolorosos, vergonzosos a veces por tantas miserias de los poderosos y de todos los hombres. También seguirá regalándonos esos tesoros preciosísimos de sus escritos, eso intuyo. Creo que seguirá mandando mensajes en twiter. Así responderá a incontables twiteros que le mandan mensajes suplicando que no se vaya. Vivirá en el convento de religiosas contemplativas. No se meterá en los asuntos de la Iglesia. No se preocupen, no será un Fidel Castro o Hugo Chávez ni un caudillo de la Revolución, Calles o Cárdenas, ningún otro de esos falsos profetas que andan por ahí. Será interesante su charla con los sacerdotes de Roma el jueves por la mañana, la última audiencia será el 27 de este mes. Será tal vez como un testamento espiritual, palabra cargadas de significación como en el Cenáculo. Qué ganas de estar ahí. Podemos estar a través de los servicios eficaces de la maravillosa tecnología de la comunicación electrónica instantánea. Habrá nuevo papa sin sobresalto, el drama de la sucesión, la lucha por el poder son más elucubraciones de algunos comunicadores amarillistas. Eso sí, quienes tienen la dicha inapreciable de ser hijos de la Iglesia deben orar a Jesucristo que envíe a la barca el sucesor de Pedro que conviene. Que mande aquél que busque dar respuesta a un mundo convulso, inquieto desgarrado, sangrando por el sufrimiento de las mayorías de pobres, debido a la soberbia e injusticias de la Bestia. La Iglesia deberá cambiar, siempre tiene que convertirse de los pecados de la condición humana para realizar el proyecto de Cristo. Este no cambia porque sus principios y valores están fundados en Dios y el hombre, son universales y eternos.