¡Buen debate!
Comparto estas ideas con esperanza, en una actitud metapartidista, más allá de intereses particulares, sectarios o gregarios. Busco abonar al bien de todos los mexicanos. Los partidos son un instrumento desechable para elegir gobernantes para bien de todos los mexicanos, el partido debe tirarse como un objeto desechable. Que queden sólo los que están en la organización del instituto político. Vivimos un momento histórico cargado de significación y consecuencias graves, conviene elegir a personas verdaderamente valiosas, que saben guiarnos y tienen el tamaño moral, las estrategias y los recursos para llevarnos a pasar el desierto con tornado. Una parábola nos ayuda a comprender. Una familia se va de viaje al Norte, en busca de la ciudad de tranquilidad y bienestar. En el desierto, momento de pruebas: sequía, tornados, bandas de narcos, escasez de recursos. Se hace de noche. Están atorados, no saben por dónde avanzar. Se les presenta un guía, que se dice su salvador. Les ofrece llevarlos con lujo de recursos, guías, dinero. Habla muy bonito, no le preguntan nada, no verifican lo recursos, las guías, los mapas. Se embarcan en aquel viaje. Apenas empiezan a avanzar se encuentran que fueron engañados, perdidos, sin recursos, ni dinero ni comida. De lo que dijo nada es cierto. Los lleva a la catástrofe y perdición de todos. No podemos confiarnos a las propuestas magníficas en la apariencia, formuladas según las leyes de la mercadotecnia del voto, de la retórica populista. Hay que examinar con lupa un candidato magnífico, triunfal, aparentemente brillante, con un bello discurso. Pero que sufre un problema muy frecuente en el hombre, sufre de esquizofrenia, no pisa la realidad, no logra hacer contacto con los verdaderos problemas. Se queda en su mundo mental donde todo está resuelto. Los candidatos planean sobre la realidad, sueñan, construyen castillos en el aire. Así tienen las mejores proposiciones, que no llegan a proyecto, enumeran muchas acciones, compromisos. Cuando pretenden decir el cómo, sólo enumeran más acciones: activar el campo, aumentar el poder adquisitivo del salario. Es el mundillo de las promesas que quedan sin cumplimiento, alejadas de la realidad como el pasado lo atestigua tristemente. Con la falta de una manera lógica de pensar vienen errores lógicos: las acciones son perfectas, pero sólo en la mente del candidato, en el mundo de sus ideas, como en la realidad virtual que enajena a los adolescentes. Los aspirantes suponen que su palabra lo realiza todo como si fueran Dios que con sola su palabra hizo existir el universo. El ser humano es muy limitado: para hacer su palabra realidad debe realizar un paso muy difícil de las ideas a la acción, convertir la palabra en hecho. Para gobernar se necesita tener estrategias, saber cómo le va a hacer. Debe tener, además, los recursos humanos: de dónde va a salir el dinero para todas las acciones, salario más jugoso, “oportunidades” todos los regalos. ¿De dónde va a salir el dinero? Si no se han sentado a calcular el costo de sus acciones, porque no se ve un proyecto, si no ven de dónde va a salir el recurso, ¿a qué juegan? ¿A qué se reducen sus discursos: a sus fantasías con las que se engañan a sí mismos, a su mentiras descaradas, cínicas, a su deseo de envolver a la gente aprovechándose de la sencillez e ignorancia de los pobres? ¿Qué pretenden realmente en su búsqueda del poder? ¿Se han puesto a calcular a dónde quieren y pueden hacer llegar a la nación, en esta situación, con esta miseria moral y material, en un entorno internacional muy difícil? ¿Su poca lógica les alcanza para preguntarse por la causa final, para qué quieren el poder? Para votar, los ciudadanos deben observar cuidadosamente las personas y los partidos y darle su confianza a quien demuestra más valores humanos y tiene el instituto político que mejor ha servido al país, el que menos daño le ha hecho. Atención especial merece la historia reciente, desde los generales de la revolución, particularmente Calles, desde la fundación del PRI (entonces PNR) para acá. No hay que preguntarle a los políticos sino a la memoria histórica y a lo que vemos en estos tiempos en los funcionarios del gobierno nacional y todos los gobiernos estatales. Es necesario votar en avalancha, elegir al que conviene a la nación, hacer una elección sabia, responsable, [email protected]