Promesas de hoy, negativas de ayer
Nos encontramos a menos de tres semanas de que concluyan las campañas electorales a la presidencia de la república y a senadores y diputados federales. En estos días por venir, millones de mexicanos estarán decidiendo a quién le otorgarán su confianza y su voto para que se convierta en el próximo presidente o presidenta de este país y en sus representantes en el Congreso de la Unión.La congruencia en política, como en muchas otras arenas de nuestras vidas, es fundamental ya que gracias a ella, cuando tenemos que decidir sobre algo en particular, ganamos o perdemos confianza. Más de alguna vez hemos advertido que alguien dice algo en cierto sentido pero en los hechos lo hace en un sentido completamente contrario, cuando eso sucede seguramente perdemos la confianza en esa persona por lo que difícilmente le encomendaríamos algo importante para nosotros o nuestra familia.En esta elección es importante que nos preguntemos cuánta confianza le tenemos a la candidata y a cada uno de los candidatos a la presidencia de la república en función de la congruencia que han mostrado a lo largo de su vida en la política.Definitivamente un político incongruente no es un político confiable. Tal es el caso del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, que, como se ha demostrado sobradamente, no cumplió con los compromisos que adquirió como gobernador del Estado de México. Sin embargo, en su caso, ese desfase entre los que se hace y lo que se dice que se va hacer toca otros temas de la vida pública del país que bien valdría analizarlos.Por ejemplo, hay al menos cinco temas en los que el candidato del PRI muestra grandes incongruencias que no tienen que ver con apreciaciones personales sino que son hechos claros y evidentes.Incongruencia número uno: Peña Nieto promete como candidato a la presidencia combatir la corrupción. Las preguntas son ¿por qué no la combatió cuando fue gobernador del Estado de México? ¿Por qué no investigó las irregularidades del gobierno de Arturo Montiel? ¿Por qué solapó las serias irregularidades del “moreirazo”?Incongruencia número dos: Peña Nieto promete acabar con la pobreza alimentaria. Basta echar un vistazo a las cifras oficiales de la CONEVAL para constatar que su compromiso con el combate a la pobreza es nulo, mientras fue gobernador en el Estado de México la pobreza alimentaria creció más que en ninguna otra entidad del país.Incongruencia número tres: Peña Nieto se compromete a respetar las libertades políticas de los ciudadanos. Basta recordar el autoritarismo con que gobernó el Edomex, ahí está el caso Atenco, o bien, ahí está la virulenta reacción que él y su partido tuvieron con los estudiantes de la Universidad Iberoamericana.Incongruencia número cuatro: Peña Nieto se compromete a reducir el número de diputados y senadores. Parece raro pero hace un año tuvo la oportunidad de hacerlo en la Cámara de Diputados y, sin embargo, se negó. Los diputados priístas, a las órdenes de Peña Nieto, no apoyaron la reforma.Incongruencia número cinco: Peña Nieto se compromete a impulsar la reforma laboral. Igual que el caso anterior, fueron los mismos diputados del PRI, a las órdenes del hoy candidato a la Presidencia de ese partido, quienes se negaron a aprobar la reforma laboral que hoy prometen en campaña.La lista de incongruencias podría continuar, sin embargo basta que un político sea incongruente una sola vez para que la ciudadanía ponga en tela de juicio la confianza que en él ha depositado. Que no sea la mercadotecnia política, el número de spots en radio y televisión, el número de espectaculares o la telenovela más romántica la que se gane la confianza del electorado para decidir por quién votar el próximo 1 de julio. Que sea la congruencia de los candidatos la que se gane esa confianza del electorado.