México, China y Brasil
En el ámbito del crecimiento económico de los países es cotidiano comparar lo que sucede en estos tres países. Sin embargo, más allá de los indicadores y resultados del comportamiento del crecimiento de cada uno de ellos, pocas veces se responde a la pregunta de ¿por qué crecen estos países? O ¿cuál es el modelo bajo el cual se desarrolla la economía en estos países?En primer lugar habrá que señalar que existen diferencias sustantivas en el modelo tanto económico como político en estas tres naciones. En el ámbito económico podríamos encontrar dos prototipos, por una parte un modelo que centra su fortaleza y crecimiento a partir de la exportación de materia prima a países también en vías de desarrollo. Tal es el caso de Brasil, que a pesar de que en algunos sectores la industria juega un papel protagónico, como lo es la aeronáutica por ejemplo, la exportación de materia prima a países en desarrollo ha sido el principal motor de crecimiento de dicha economía durante la última década.Por otra parte, existe otro modelo general en el que bien pueden estar ubicados tanto China como México, cuyo principal motor son también las exportaciones, pero no de materia prima, sino de manufacturas. Si bien México durante muchos años siguió el modelo brasileño al exportar principalmente sólo petróleo, hoy día las exportaciones mexicanas se centran en la manufactura de automóviles, electrodomésticos, dispositivos electrónicos y de cómputo, renglones que representan en buena medida el motor de nuestra economía.El caso de China es paradigmático en materia de manufactura ya que, apoyados comparativamente en una mano de obra extremadamente barata, los chinos son la meca de este tipo de actividad industrial, lo que les ha permitido crecer a tasas del diez por ciento anual en los últimos años.Por lo que se refiere al ámbito político, también podríamos encontrar dos grandes modelos que ubican a estos tres países en casilleros diferentes. Por una parte, se encuentran el modelo de democracia que resguarda los derechos y libertades de los individuos, mismo en el que se encuentra tanto Brasil como México y, por otra parte, el modelo chino que se caracteriza por un autoritarismo que limita libertades y derechos a los individuos.Así pues, podemos concluir que Brasil es un país democrático con una economía basada en la exportación de materia prima; México también es un país democrático pero basado en una economía enfocada a la exportación de manufactura; y, finalmente, China no es un país democrático que enfoca su economía a la exportación de manufactura.Definitivamente cada modelo tiene sus pros y sus contras. No obstante, parece ser que la combinación más equilibrada, sustentable y viable en materia económica a mediano y largo plazo y, a la vez, más legítima es la combinación que existe en nuestro país. Por una parte, más temprano que tarde los brasileños tendrán que modificar la base de sus exportaciones ya que los precios de las materias primas tienden a estabilizarse y la sobrexplotación de los recursos naturales en ese país tenderá a reducir su capacidad de producción y, por otra parte, el modelo autoritario chino comienza a mostrar serios problemas para continuar garantizando al capital internacional una mano de obra barata, con una sociedad productiva, libre y con paz social.