Más allá del debate
Imagínese que alguien desea comprar un auto usado. Después de una búsqueda encuentra el modelo deseado y acude con el vendedor del mismo. Para infortunio del comprador, el vendedor del carro le da información falsa del mismo, diciéndole que se encuentra en óptimas condiciones. Como el comprador no es mecánico especializado y el auto tiene una buena imagen exterior, el comprador no encuentra razón alguna para desconfiar de las palabras del vendedor y decide comprarlo. No obstante, vaya sorpresa se lleva el comprador: después de conducirlo una cuantas calles, el auto se descompone. Claro, el comprador ha sido objeto de un fraude.El pasaje anterior me lleva a reflexionar en torno a si esto mismo puede ocurrir en una democracia. Veamos, ¿por qué votamos para elegir a nuestros gobernantes? Lo hacemos porque vivimos en una democracia y esa es la principal característica de una sociedad que se organiza de esa forma. Sin embargo, no todas las sociedades se organizan bajo los ejes de la democracia, por ejemplo, muchos de los países de Medio Oriente se organizan a partir de autocracias o monarquías. A diferencia de estos países, donde el gobernante no es elegido por la ciudadanía, sino que ha sido impuesto o ha heredado el cargo, en las democracias los ciudadanos elegimos a quienes encabezarán el gobierno y tenemos derechos sobre ellos por lo que podemos exigirles mejores condiciones de vida; eficiencia, transparencia y rendición de cuentas en el uso y manejo de los recursos públicos; actuar dentro del marco de la ley y la justicia; informarnos con certeza y veracidad, entre otros muchos derechos. En contraste, en las autocracias, e incluso en algunas monarquías, los gobernantes no están obligados y, por ello, rara vez lo hacen.Afortunadamente los mexicanos ya vivimos en un régimen democrático, sin embargo, vivir en democracia no es garantía de ausencia de problemas en su funcionamiento. En la actualidad, México se encuentra atravesando por el proceso electoral para elegir a quien será el próximo Presidente para el periodo 2012 - 2018. Como todo proceso electoral, el actual es complejo y ha comenzado a mostrar ciertos aspectos que pueden llegar a poner en riesgo la calidad y la efectividad de nuestra democracia.Quiero ponerle por ejemplo lo que ocurrió en el debate en el que participaron la candidata y los tres candidatos presidenciales el pasado domingo 6 de mayo. Para decidir, los ciudadanos necesitan estar informados para tomar la mejor elección. Por lo tanto, es fundamental que los ciudadanos tengan acceso a información veraz ya que de lo contrario, si recibieran información falsa, podrían ser engañados al momento de decidir. Al igual que sucedió con el comprador del auto.El domingo pasado fuimos testigos de cómo el candidato del PRI mintió de cara a todos los mexicanos en el afán de no reconocer los magros resultados que como gobernador del Estado de México tuvo. Se le hizo saber que mientras él gobernó el Estado de México se convirtió en la segunda entidad más corrupta del país de acuerdo con datos de Transparencia Mexicana; que mientras él gobernó el Estado de México se desplomó en materia de competitividad, de acuerdo a datos del Instituto Mexicano de la Competitividad.No obstante, el candidato del PRI contestó que esos datos eran falsos, una mentira, ya que durante su gestión el Estado de México mejoró en cada uno de esos rubros.Es un hecho, el candidato del PRI mintió. Los datos con los que lo exhibió la candidata del PAN son verdaderos, existen y han sido generados por instituciones académicas serias, independientes a todo gobierno y comprometidas con el desarrollo y el avance democrático de nuestro país. En los siguientes links usted podrá consultar y constatar lo que aquí le digo: en materia de Corrupción puede consultar el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno en:http://www.transparenciamexicana.org.mx/documentos/INCBG/2010/1_InformeejecutivoINCBG2010%209mayo2011.pdfY en materia de Competitividad consultar el Índice de Competitividad Estatal en:http://imco.org.mx/indice_estatal_2010/PDFS/LaCajaNegradelGastoPublicoPresentacion.pdfMás allá del debate, los ciudadanos deben contar con información verídica a fin de que estén en posibilidad de elegir no sólo con libertad sino bien informados. Así las cosas, este es uno de los problemas de las democracias: que con mentiras y engaños se haga elegir a la ciudadanía una opción que no es la que verdaderamente se desea, así, tal como le sucedió al comprador del carro.