La educación es lo importante
En las últimas semanas hemos sido testigos de hechos lamentables que han afectado directamente al sistema educativo de nuestro país. Además del conflicto y la violencia que se han desdoblado a partir de los cierres de escuelas, tomas de universidades y centros de educación superior, la tragedia que atraviesa en la actualidad nuestra sociedad tiene qué ver con la afectación al derecho constitucional a educarse que tienen todas las niñas, niños y jóvenes en nuestro estado y en el país, derivada de circunstancias políticas e intereses de grupo que poco tienen qué ver con el ámbito educativoLa Universidad Michoacana, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, primarias de Guerrero, Oaxaca y de nuestro estado han atravesado en estas últimas semanas por conflictos en los que, finalmente, quienes pagan los platos rotos son los estudiantes que se ven obligados a suspender su formación educativa por días, semanas y hasta meses.De entrada sabemos que el nivel educativo del país tiene rezagos y serias deficiencias que se han convertido en uno de los principales frenos para el desarrollo económico, democrático y social en la actualidad. Todavía en los albores del siglo pasado el desarrollo de las naciones se apuntalaba gracias al nivel de riqueza y explotación de los recursos naturales, sin embargo en la actualidad ya no tiene vigencia esa ecuación. Ahora, es el conocimiento y el desarrollo tecnológico el pilar fundamental en el que se apoya el crecimiento de las grandes economías. Conocimiento y desarrollo tecnológico que solamente tiene lugar a partir de un sistema educativo funcional, de calidad y oportuno para sus sociedades. No olvidemos que nos encontramos en la segunda región del mundo con mayor rezago educativo. De acuerdo a la UNESCO, para finales de 2012, más de ocho millones de jóvenes en América Latina y el Caribe no habrán terminado la enseñanza primaria y carecerán de competencias para encontrar un empleoNo obstante lo anterior, en México nos debatimos entre cierres, tomas, paros, marchas y huelgas que paralizan gran parte del sistema educativo y, derivado de ello, continuamos acrecentando nuestro rezago económico, social y de bienestar en general. Los efectos de este perverso juego en el sistema educativo se dejan ver con claridad: millones de jóvenes en nuestro país que no estudian ni trabajan, donde, por cierto, Michoacán se sitúa en los tres primeros lugares a nivel nacional); gran rezago en el aprovechamiento escolar a nivel internacional; y decadencia en gran parte de la infraestructura educativa nacional.Así las cosas, es claro que no se puede continuar por el mismo sendero. Es fundamental que lo educativo deje de ser instrumento de lo político. La tarea de educar a la sociedad no puede convertirse en rehén de grupúsculos utilizándola como moneda de cambio para obtener otro tipo de beneficios, sean éstos políticos, económicos, judiciales o de cualquier tipo.La educación nos hará libres, bien dijo el ideólogo cubano José Martí y en el contexto en que actualmente nos encontramos, más de acuerdo no se podría estar con esta proposición. La educación de la sociedad es la condición necesaria para vivir en plenitud la libertad democrática. No nos confundamos, no son las libertades democráticas la justificación para interrumpir, negar o afectar la educación de la sociedad.