La crisis de la deuda griega
Después de lo acontecido en 2008 y 2009 con la economía de los Estados Unidos llegamos a pensar que resolviendo la crisis las economías de los países volverían a tomar el control de sus respectivos destinos. Sin embargo, en la actualidad estamos siendo testigos de cómo en la Unión Europea comienza a madurar un problema económico que ya comienza a tener repercusiones mundiales. Me refiero al serio problema de deuda por el que atraviesan algunas economías europeas: España, Italia, Portugal y, el más serio, Grecia.En esta ocasión me gustaría analizar a detalle lo que está pasando en Grecia. La deuda externa de Grecia se calcula en unos 560 mil millones de dólares, lo que equivale a 3.5 veces la deuda externa de México. Para advertir con mayor detalle el problema tan serio en el que están metidos los griegos bastan un par de comparaciones: mientras que la economía total de Grecia equivale a 312 mil millones de dólares, la de México equivale a 1,185 mil millones de dólares; y mientras que en México hay 112 millones de habitantes, en Grecia solamente hay 12 millones por lo que la deuda per cápita de los griegos es bastante superior que la de los mexicanos.No obstante estas diferencias, en la historia de Grecia y México podemos encontrar bastantes similitudes: por ejemplo, la deuda externa actual de Grecia supera casi en dos partes al tamaño total de su economía mientras que en México, durante la crisis de la deuda, después de los malos gobiernos de Echeverría y López Portillo, existía una proporción similar. De hecho, en la historia de la economía de las naciones tanto mexicanos como griegos hemos sido las únicas sociedades que han atravesado por problemas de deuda externa de magnitudes como las que se describen. Otra similitud muy ad hoc es que para llegar a tales niveles de endeudamiento los políticos griegos tuvieron que falsificar cuentas y mintieron durante años a la Unión Monetaria Europea sobre la situación de su economía y sus finanzas públicas. En México esas prácticas no son ajenas, particularmente en los gobiernos de los estados encabezados por priístas. Basta recordar el “moreirazo” en Coahuila que ha puesto a esta entidad al borde de la quiebra y ha condenado a esta y futuras generaciones de coahuilenses a pagar por una enorme deuda de la que poca certeza se tiene en dónde está o en qué se gastó.Las repercusiones que ha tenido la crisis de la deuda en Grecia han sido devastadoras para su población: despido de más de medio millón de burócratas, la reducción de casi el 40 por ciento de los salarios públicos, reducción a la inversión en educación, en salud y al gasto en seguridad social son sólo algunas realidades que hoy día los griegos están padeciendo gracias a las malas e irresponsables decisiones que tomaron sus gobernantes en la última década. Mientras que México, después de 12 años de una conducción responsable y democrática de sus finanzas públicas hoy día se gana el mote de “economía de otro planeta” por la OCDE gracias al crecimiento sostenido de 4% que ha tenido en los últimos años.Así pues, y guardando sus diferencias, la Grecia y la Coahuila de hoy día nos dejan ver lo importante que es el manejo responsable de las finanzas públicas, el descontrol en éstas repercutirá tarde o temprano en el bienestar de la sociedad, de eso no queda duda.