En la ruta correcta
Ante los recientes acontecimientos económicos que han ocurrido en distintos países de la Unión Europea muchos nos preguntamos qué tan vulnerable es nuestro país o más aún, si las políticas públicas en materia económica de los últimos años nos llevan por la ruta correcta o por el camino hacia una nueva crisis.Una frase que es común escuchar al principio de todo año es "la cuesta de enero". Sin triunfalismos habrá que en los primeros tres meses de este año esta frase fue muy poco socorrida y poco escuchada, por lo menos, en los medios de comunicación tanto locales como nacionales. Sin embargo, el mejor indicador de que esto sea o no cierto es preguntarnos cómo fue este comienzo de año en la economía de la mayoría de hogares mexicanos.Otro indicador confiable podría ser el comparar este comienzo de año con el de otros años para saber ¿cómo vamos? Si hacemos este ejercicio con el 2009 y con el 2010 las condiciones económicas actuales son completamente diferentes con las de esos dos años. En 2009 comenzábamos la estrepitosa caída económica que la crisis global generó en nuestro país. Ante la gran reducción en el consumo de nuestro principal socio económico, la producción nacional y las exportaciones de nuestro país también se fueron a pique lo cual tuvo un efecto directo en el empleo y en el ingreso de las familias mexicanas. Ante esa situación, el comienzo del año 2009 fue el inicio de año más gris y complicado que haya tenido nuestro país en los últimos 10 años, sólo comparable con los recurrentes inicios de año que se daban al auspicio del viejo régimen prisita.Al comienzo de 2010 los efectos de la crisis internacional aún se resentían. A pesar de que la caída de la economía mexicana se había frenado, aún la economía familiar no se había recuperado del todo, aunque se encontraba diametralmente diferente a lo sucedido un año antes.La conducción eficiente, eficaz y responsable de la economía y de la política social por parte del gobierno federal durante 2009, permitió construir bases sólidas de recuperación para la economía nacional y familiar. Tanto así que si comparamos los efectos perniciosos de la crisis de 1994, en el sexenio de Zedillo, podemos observar que la actividad económica en el país y de las familias tardó por lo menos 7 años en recuperar el nivel que tenían antes de la crisis en comento. En contraste, la recuperación total de la crisis de 2008-2009 tardó solamente un año en manifestarse en todos los indicadores económicos.En resumen, hoy día México sí es diferente a lo que fue hace seis, doce y, no se diga, a lo que fue durante el régimen prisita. Hoy, En México, las crisis no se generan por errores, despilfarros y corruptelas de sus gobernantes; hoy, en México, las crisis vienen de fuera. Hoy, en México, las familias no pierden su patrimonio por el impacto de una crisis económica. Hoy, en México, el crecimiento de la pobreza por los efectos de una crisis económica no es de 15 o 20 millones de personas como antaño.Además del aspecto económico, en muchos otros México es mejor hoy que ayer. No es la intención de caer en optimismos falsos, pero tampoco podemos caer en pesimismos falsos, mentirosos y oportunistas.