El valor de la estabilidad
De manera reiterada México ha sido objeto de comparación en materia de desempeño económico con diversos países, particularmente aquellos que se encuentran en vías de desarrollo como nosotros. El conjunto de países conocido como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) son países que como México se perfilan a ser en un futuro no muy lejano como los mercados de consumo más importantes a nivel mundial y por ello las comparaciones entre México y los BRICS no se han hecho esperar en los análisis económicos.Hoy en día, el mundo presta atención no solamente a lo que está sucediendo en Europa como las economías de España, Grecia, Portugal e Italia, sino que también comienza a preocuparse por el estado actual que guardan las economías de los integrantes del BRICS. Los países de este bloque están perdiendo su atractivo para la inversión internacional debido a la desaceleración de su crecimiento, la caída de su demanda interna, el debilitamiento de sus monedas y el desequilibrio en sus finanzas públicas.Estas economías, que en la última década tuvieron un crecimiento tres veces mayor al promedio mundial, han perdido en los últimos dos años su potencial de crecimiento acelerado que habían mostrado en la década pasada. Por ejemplo, India ha visto disminuir su tasa de crecimiento en los dos últimos años en 50 por ciento; Brasil en 60 por ciento; Rusia casi 50 por ciento; China 30 por ciento; y Sudáfrica 40 por ciento.En contraste, en los mismos dos años, México en vez de disminuir su tasa de crecimiento como los países integrantes del BRICS la ha aumentado en 45 por ciento superior al promedio de los diez últimos años. Algo está pasando en México que hoy día se ha vuelto un atractivo destino para la inversión internacional a largo plazo. Hoy México no tiene problemas de déficit fiscal, tampoco de deuda, cuenta con reservas internacionales suficientes para garantizar la estabilidad del peso mexicano y, a su vez, cualquier inversión que desee establecerse en nuestro país, el mercado interno comienza a despuntar y las exportaciones no petroleras ya representan el 70 por ciento del total.Por ello, México es una potencia a nivel mundial en la producción de automóviles, electrodomésticos, equipos y componentes de cómputo. La industria turística es de las más redituables a nivel internacional y comienza a florecer la semilla de la industria aeronáutica y de energías renovables en las que al paso de cinco o diez años nos convertiremos en potencia mundial.A muchos podrá no gustarle que le vaya bien a México, porque esa no ha sido su apuesta. Su apuesta ha sido al fracaso del país para regresar al poder, pero aún así a México le está yendo muy bien y mucho mejor que a los países con los que tanto ha sido comparado. Esta posición nunca la había tenido México en su historia, una posición estable, de certidumbre, de crecimiento real y de consolidación. Lo que había antes eran solamente promesas basadas en nada concreto: “México aprovechará su estratégica posición geográfica para detonar su economía”, “los recursos naturales de este país serán su motor para el desarrollo”. Discursos vacíos que se complementaban con una irresponsable conducción de la economía y sobreendeudamiento que no hacían otra cosa que condenar a nuestro país a décadas y décadas de estancamiento y frustraciones económicas con los gobiernos del PRI.En prospectiva, los retos que tiene nuestro país no son pocos pero tampoco son imposibles. En primer lugar es necesario conservar nuestras actuales fortalezas: estabilidad financiera y económica, moneda estable y certidumbre jurídica. Sin embargo, es fundamental detonar aún más el mercado interno: producir y consumir más productos mexicanos. Es necesario que el crédito bancario aumente sustancialmente, debemos pasar de un 20 por ciento del PIB a, por lo menos, un 40 o 50 por ciento para que se creen más empresas y empleos. Es necesario recaudar más recursos de manera justa y equitativa, por lo menos unos 5 puntos adicionales del PIB para fortalecer, principalmente, la política social: combate a la pobreza, más y mejor educación, más y mejor salud.Si México logra estos objetivos en los próximos 5 o 10 años, no quedará duda que al final de este periodo México estará entre las 5 economías mundiales y su sociedad vivirá en niveles de bienestar propios de países desarrollados.Así las cosas, la cita inmediata que tenemos todos los mexicanos es este 1 de julio donde elegiremos el país que queremos: un México que vuelva al pasado o un México que se enfile con éxito al futuro. La decisión es de todos nosotros