Teléfono Rojo
Apueste usted a pocos debates entre los candidatos presidenciales.Dos, tal vez tres.Y no porque así lo ordene la legislación actual ni porque el IFE debe ceñirse a ella.Los debates son de quien los necesita y el más urgido desde noviembre, cuando fue seleccionado sobre Marcelo Ebrard, es el perredista Andrés López.Una cantaleta suya constante es debatir en todos los foros, de todas las maneras y a cada rato, de ser posible una vez cada semana.Así lo propuso al propio IFE, donde lo batearon.Desde el domingo la panista Josefina Vázquez Mota entró en fase de desmoralización luego de ver el Estadio Azul vacío para su acto estelar, su toma de protesta como candidata.Ese fue el efecto real, la caída del ánimo, no tanto los temidos y seguros daños en los sondeos próximos.Su equipo de campaña intenta un desesperado control de daños y por ello el PAN se ha lanzado a críticas temáticas y cotidianas en contra del puntero y priísta Enrique Peña Nieto.El mexiquense es quien menos los desea y menos cuando le vino de perlas el ayuno de las llamadas intercampañas.La veda le permitió detener la caída luego de brincarle un dato demoscópico: los ataques sistemáticos al ex dirigente Humberto Moreira afectaban seriamente al PRI y minaban su aceptación personal.Se detuvo ese impacto, los de la FIL y algún otro posterior.ATAQUES EN DEBATES Y FUERA DE ELLOSEstá demostrado: quien menos necesita de los debates es Enrique Peña Nieto.Si por estrategia fuera, su equipo de campaña no aceptaría ninguno.Pero como la ley obliga, se cubrirán los dos de rigor… o a lo sumo tres.Pondrán un argumento sólido: si los candidatos se la pasaran debatiendo, sea bajo la organización del IFE o por convocatoria de organizaciones –todo mundo gestiona el suyo: patrones, cámara de radiodifusión, televisoras, universidades o estaciones de radio, ¿cuándo van a hacer campaña a población abierta?¿Cuándo van a recorrer el país y a escuchar los planteamientos de los sectores?Para hacer valer ese objetivo el grupo encabezado por Luis Videgaray deberá actuar con habilidad porque recibirá muchas presiones.Aquí viene la información:Los principales operadores de Josefina Vázquez Mota –Roberto Gil, Alberto Pérez Cuevas, Juan Marcos Gutiérrez- ya convencieron a la cúpula panista y han establecido contacto con los perredistas en aras de sumarse a la demanda de debates.Tal vez los vazquistas no lleguen al exceso de plantear uno cada semana -o diarios como los desea Andrés López-, pero sí se unirán al clamor pejista, amén de embestir contra el ex gobernador del estado de México en las dos confrontaciones de ley.Dan por descontada la negativa priísta y, cuando no reciban respuesta, acusarán a Peña Nieto de rehuir.Ese es el plan B: desprestigiar al mexiquense.LA HECHURA DE CANDIDATO A LA CAPITALManuel Mondragón y Kalb puede presumir la hechura de un candidato.Por obligación y convicción, el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal ha sido factor para el ascenso de Miguel Mancera.Vea usted:Cuando las secuelas del News Divine hicieron crisis en el gobierno de Marcelo Ebrard y debió despedir a dos colaboradores –Joel Ortega en Seguridad Pública y Rodolfo Félix en la Procuraduría capitalina-, analizó varios nombres.Para jefe de la policía sólo tuvo un candidato, Mondragón y Kalb, pero para procurador el primer prospecto fue Gabriel Regino, quien acompañó a Ebrard en la Secretaría de Seguridad Pública.Empero, Regino no pasó la prueba.Seguramente le encontraron relaciones peligrosas.La segunda opción fue Mancera,Mondragón y Kalb celebró y así se dio el nombramiento.En materia de seguridad se coordinaron, pero vinieron problemas.Dos: el fallido rescate de la empresaria Yolanda Ceballos Coppel, con crimen incluido, y la caída del subprocurador Genaro Vázquez Torres por no pasar las pruebas de confianza.En ambos casos estuvo Mondragón y Kalb para evitar el cese de Mancera.Por algo le dice “jefe”.Hoy es el candidato al Gobierno del Distrito Federal y, como están las encuestas, listo para ocupar el segundo cargo político-electoral del país.