¿Asimilarán el Panzazo?
Este viernes 24 de febrero arrancó la exhibición de “¡De Panzazo!” y con ello, las reacciones de los actores del sistema educativo mexicano iniciaron formalmente. En particular, en las presentaciones previas que hemos realizado en Morelia y en el interior del estado, la ciudadanía de nuestra entidad reacciona asumiendo la corresponsabilidad de la crisis del sistema educativo. Asimismo, los académicos se expresan pidiendo más profundidad en cada uno de los temas tratados, lo cual por el momento escapa al alcance divulgatorio y despertador de conciencias de este panzazo, pero eso sí, hay que reconocerlo, en general se percibe una actitud proactiva en la gran mayoría de los comentarios que hasta el momento hemos escuchado respecto al documental.En Michoacán desde antes de su estreno iniciaron las reacciones, ya que se pronunciaron la gran mayoría de los actores sindicales. Imponiendo su contrasentido mediante la descalificación y empleando sofisterías a granel, oponiéndose al principio cartesiano de la duda filosófica -en el que cada uno de nosotros debe de dudar de todo lo que no podamos comprobar por nosotros mismos, es decir, viendo el documental-, profesionales del sindicalismo magisterial opinan e incluso propugnan por boicotear este material filmográfico anatematizándolo sin siquiera conocerlo. Medrando con la asumida ignorancia de sus incondicionales, pretenden descalificar e imponer boicot a un documental que ya nadie va a parar. Parece que las experiencias del sindicalismo mundial no permearon en ellos, que la exigencia de democracia de sus predecesores han quedado en el olvido y ha llegado el momento de ser inquisidores de una película que ni siquiera han visto.Atomizando los principios que tantas ocasiones han repetido hasta el cansancio, como la libertad de conciencia, la democracia, la institucionalidad, el libre albedrío, etcétera, unos pocos de corrientes variopintas se han erigido en Torquemadas sindicalistas contra un documental que tendrá éxito asegurado por el hecho de ser condenado de esa manera, ya que ha constituido una oportunidad para que los actores políticos, educativos, empresariales y sociales muestren su carácter pendenciero o protagónico. Ante la denuncia realizada por la filmación, su posición moral es precaria y un inminente jaque se visualiza en pocas jugadas: la sociedad se inconformará masivamente ante la inaceptable condición del sistema educativo, se comprometerá corresponsablemente con la educación de sus hijos, pero también exigirá cuentas y resultados, tales como los anhelados 200 días efectivos de clase. Por ello, el plan desesperado se asoma a flor de piel: hay que desvirtuar a toda costa el documental, rehuyendo el debate y entrar en discusiones bizantinas. Más que curioso es que ya circulan confusas versiones del documental, en donde se sugiere una conspiración global en alianza entre el Banco Mundial, la OCDE y el gobierno federal para la privatización de la escuela pública. Tal argumento, además de violentar los principios elementales de parsimonia y congruencia de todo constructo, permite una reducción al absurdo contundente al aterrizar en la realidad michoacana, al momento de imaginarnos el “negociazo” que representarían las primarias multigrado de palitos de la sierra en Chinicuila, que al ser operadas por empresarios, se convertirán en abominables máquinas de hacer dinero. Tales versiones de algunos opinadores jornaleros son una bofetada a nuestra inteligencia, ya que sabemos que el gasto educativo en Michoacán asciende a 21 mil millones de pesos, que implicó un sobre ejercicio de 7 mil millones de pesos en 2011. ¡En absoluto es un negocio! Pero en el irreal caso de no contarse con el gasto educativo, sobrarían alrededor de cinco mil pesos para cada michoacano, suficientes para construir diez presas como la J. Múgica o para pagar la deuda pública estatal. De esa magnitud sería el excedente presupuestal en tal realidad paranoide. La pregunta es irrisoria: para permitir tal sobrante ¿quién en su sano juicio asumiría hacerse cargo de tal “empresa”?Más aún, desde la óptica financiera, la privatización de la escuela pública, por su volumen de alumnos, salvo en los centros urbanos, es totalmente imposible. Por ello este tipo de alegatos solamente son remedo de banderas que se han buscado enarbolar para sostener con alfileres la cada vez más inexplicable movilización de las bases magisteriales. En la práctica son causas inexistentes, pero que pareciera que el mismísimo Goebbels susurra estrategias al oído a algunos para lograr construir un enemigo ficticio al que hay que combatir, cuando lo que se pide en las mesas de negociación son prebendas que benefician a unos cuantos, como las plazas que se otorgan directamente a los sindicatos para que las asignen sin concurso serio alguno de por medio. Asimismo, las exigencias de Mexicanos Primero son muy diferentes: 200 días de clase, aplicación de la Prueba ENLACE, el concurso de plazas docentes, abatir el analfabetismo y la participación de padres de familia en las escuelas no tienen nada que ver con estos absurdos que se nos imputan.Después de deshilar este racimo denostatorio, es preciso reiterar ante la opinión pública que en tiempo y forma, todas estas versiones perversas han sido abiertamente desmentidas por el Dr. Claudio X. González y el Mtro. Alejandro Ramírez Magaña, quienes categóricos lo han señalado reiteradamente: detrás de ¡De Panzazo! y de Mexicanos Primero está una diáfana preocupación por elevar la calidad de la educación en la nación y en Michoacán en particular. ¡Por ningún motivo se busca privatizar la escuela pública! Todo intento bisoño de victimizarse comunica una simple intención de desvirtuar y degradar el debate, distrayendo a la sociedad del tema: mejorar el sistema educativo.Los privilegios en riesgo no son menores: el tráfico de plazas a cambio de favores inconfesables, las adjudicaciones directas en las compras, la asignación de carteras en la SEP y en la SEE para los miembros del sindicato, la omisión de la evaluación del trabajo docente mediante la Prueba ENLACE, el no concurso de plazas de acuerdo a estándares nacionales, el boicot a la organización de los Consejos de Participación Social, los ingentes recursos entregados directamente a cambio de presiones, vehículos, viajes al extranjero, centros vacacionales, casas-hotel, carreras políticas, gubernaturas, senadurías, diputaciones y un largo etcétera es lo que está en juego. Por ello es comprensible una reacción de esta magnitud. Sin embargo todos los mitos se demolerán conforme la sociedad se manifieste y opine respecto al contenido del documental.Sabemos que los detractores de “De Panzazo” tienen voz y tribuna, por décadas han invertido enormes recursos en difundir su posición ideológica y por ello no van a parar de denostar al documental. En contrapunto, los maestros de vocación, aquellos que cumplen en el aula, los funcionarios responsables, los alumnos, los auténticos líderes sindicales que saben equilibrar las legítimas causas de sus agremiados y los derechos de los niños, y por extensión, toda la sociedad en general tenemos la oportunidad de participar más abiertamente en la construcción de la escuela que deseamos para nuestros hijos. En nosotros está el perderle el miedo a los sindicatos y desde dentro y desde fuera, participativamente ayudarlos a que construyan prácticas más democráticas, para que promuevan el desarrollo integral de México y de sus agremiados sin pisotear nuestros derechos civiles.Lamentablemente, con el ombligo inundado de solipsismo, unos cuantos se asumen víctimas y se retuercen cual futbolista decadente en la cancha educativa, ante una supuesta artera falta en forma de agresión documentalista, cuando es el peso de la propia joroba lo que les arroja de bruces al césped de la opinión pública. Una joroba llena del plomo de la impunidad, de oscurantismo, de opacidad, de prebendas y tráficos inconfesables les imposibilita seguir al ritmo evolutivo que la sociedad mexicana les marca.El riesgo es que con la participación ciudadana, los procesos de la escuela pública y privada dejen de realizarse ante una tribuna vacía. Que las escuelas se colmen de ciudadanos deseosos de participar equivaldría a que los espectadores bajen a la cancha a buscar tocar el esférico, lo que pone en riesgo que los privatizadores de la educación en México ya no sean más los dueños del balón, del que se han adueñado y enseñoreado, siendo que la educación nos pertenece a todos.Sin embargo, en esta ocasión no van a tener que hacer leña de los cada vez más ciudadanos que comulgan con Mexicanos Primero, en esta ocasión deberán responder por sus actos ante la opinión pública. Un diálogo consciente, responsable y propositivo, un mea culpa colectivo y la puesta en acción de nuestros más elevados principios sería lo deseable, entablando un compromiso social auténtico por lograr las metas que nos hemos propuesto, dejando atrás el tiempo de la ira, del rencor y del encono social. La doble moral sindical debe quedar atrás y dar paso a un diálogo franco y abierto con el resto de la sociedad. Sería deseable que se construya colectivamente un renacer sindical, con un sindicalismo mexicano que alegóricamente respecto a nuestra bandera nacional sin duda mantiene la esperanza de mejores condiciones de trabajo, que contiene subyacentes principios legítimos e inmaculados y cuya historia mexicana está llena de mártires que han ofrendado su vida en aras del bienestar de sus colegas.¡De Panzazo! abre una puerta a la exhibición de la realidad educativa. En nosotros está la posibilidad de convertir estos ochenta minutos en reflexión pura, en la apertura de nuestra conciencia y pensar en lo más elevado que podemos hacer como seres trascendentes en pro de asegurar el mejor de los legados a la humanidad del mañana. La realidad educativa nos debe de conmocionar lo suficiente para emprender todos juntos una cruzada por mejorar el sistema educativo mexicano, incluyendo por supuesto a los sindicalistas. Por lo pronto, este panzazo ya nadie lo para y nos salpica a todos como sociedad, aunque a unos cuantos les cause alergia. [email protected]