Michoacán a futuro: turismo sostenible
Los ingresos generados por la actividad turística a nivel mundial se han incrementado sistemáticamente desde mediados del siglo pasado. La derrama económica de esta actividad pasó de aproximadamente dos mil millones de dólares en 1950, hasta alcanzar alrededor de 400 mil millones en el año 2000. Esto representa un crecimiento de doscientas veces y se debe a una mayor sofisticación del turismo y los servicios relacionados con él. También en México, tanto el número de turistas como el ingreso de divisas por turismo, han crecido sistemáticamente en el mismo periodo. Sin embargo, y por paradójico que parezca, en los últimos años la participación de México en los ingresos por turismo del mundo, ha sido menor que su participación en el número de visitantes, es decir, que los turistas que vienen a nuestro país han reducido significativamente sus días de estancia y por lo tanto su derrama económica. Sin duda esta circunstancia no ha permitido que la actividad turística se transforme en un factor dinámico del desarrollo, con beneficios amplios para la población y no sólo para los grandes complejos turísticos.En importante señalar que durante la última década, la actividad turística ha resultado fundamental para Michoacán en términos de su aportación al producto interno bruto y la generación de empleos, a partir de las características inherentes a nuestro estado: su cultura, sus recursos naturales y su gente, y a partir de una política de fortalecimiento al sector, adecuada y eficiente, que ha sentado precedente a nivel nacional.De acuerdo con la información agregada de los principales sectores del INEGI (2006), la segunda actividad económica de importancia por su aportación al producto interno bruto del estado es el turismo (comercio, restaurantes y hoteles), después de la actividad agropecuaria. Los principales destinos turísticos de la entidad son: Morelia, Patrimonio Cultural de la Humanidad; el Lago de Pátzcuaro; el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio; el Volcán Paricutín; la costa, en particular los esteros; la Reserva de Biósfera Mariposa Monarca y los Chorros del Varal.Un indicador del crecimiento en el sector es la evolución de los establecimientos de hospedaje en el periodo 2002 a 2009, que se incrementó en un 40 por ciento, al pasar de 414 a 581 establecimientos. Este crecimiento positivo, resultado de una atinada política turística practicada por el gobierno estatal, demuestra la importancia que ha adquirido Michoacán como destino turístico nacional, principalmente en los rubros de turismo cultural y alternativo.Sin embargo, a pesar de este crecimiento en la infraestructura hotelera, el promedio de estancia de visitantes nacionales y extranjeros no se ha logrado incrementar de manera importante; en Morelia, para el 2000 fue de 1.4 noches por visitante, y en el 2009, 1.5 en promedio. Otro dato significativo es la visita de extranjeros a museos y zonas arqueológicas, que en 2009 representó el 8.9 y 9.4 por ciento respectivamente, menos de 2 de cada diez visitantes acuden a un museo o zona arqueológica. Por tanto, la derrama económica que se puede generar a partir de la actividad turística no se ha incrementado sustantivamente. Aunado a lo anterior, la percepción de inseguridad que algunos medios han proyectado sobre la entidad ha tenido un impacto negativo para el crecimiento del sector.En este sentido, habrá que revisar las experiencias tanto nacionales como internacionales, Guanajuato es el único estado que administra sus zonas arqueológicas a partir de un esquema de coordinación con el INAH, lo cual también implica un esfuerzo importante de rescate de los sitios. Y por otro, la experiencia de Quito, Ecuador, primer centro histórico patrimonio cultural de la humanidad en América, donde la orientación estratégica ha sido justamente en el sentido de hacer la cultura un elemento de transformación y una herramienta de desarrollo económico; en este año ha sido declarado Capital Americana de la Cultura 2011.Para que una región se desarrolle turísticamente, sus recursos naturales, paisaje y el patrimonio cultural deben contar con elementos que alcancen cierta calidad y singularidad como para despertar el interés de conocer y viajar a personas de otros lugares. Esto sin duda lo estamos logrando, pero es necesario que logremos incrementar el valor agregado del producto turístico. Para ello requerimos dinamizar el potencial local a partir de la articulación, no solamente de destinos, sino de productos y de servicios.Resulta fundamental y prioritario que resolvamos los problemas que históricamente se han presentado en cada unos de los principales destinos turísticos, el deterioro ambiental, la gestión y manejo de los recursos culturales y naturales, el deterioro de la imagen urbana desde la perspectiva del patrimonio histórico, el buen manejo de los parques nacionales y de la reserva de la biósfera competencia de la federación, el manejo integral de los esteros de la costa, el rescate de las haciendas, el fortalecimiento de las MIPYMES turísticas, impulsar los procesos de certificación de servicios, la vinculación de la gastronomía local con los servicios hoteleros, las marcas colectivas, los productos orgánicos, en fin, requerimos fortalecer lo que ya tenemos, y esto en principio requiere construir acuerdos entre los prestadores de servicios, los empresarios, los productores, las comunidades indígenas, los artesanos y las organizaciones políticas y sociales progresistas, que estén dispuestas a retomar el camino hacia un desarrollo nacionalista y equitativo; hacia un Michoacán promisorio para las siguientes generaciones.