Incrédulos
Para el diccionario de la Real Academia Española 2012, Incredulidad significa: “Repugnancia o dificultad en creer algo”, y un Incrédulo, es aquella persona “que no cree con facilidad y a la ligera”. Me parece que así se han hecho una buena parte de los mexicanos ante múltiples fenómenos políticos y sociales. Es decir, parece que un manto de duda e incredulidad cubre todo el tiempo, a las personas cuando se enteran de que “algo” polémico sucedió en la política o en la vida cotidiana.Hay varios ejemplos de esto, pero uno que me parece claro por su inmediatez es el tema de la explosión en la torre B2 de PEMEX el pasado jueves 31 de enero. La PGR con otras autoridades federales, en conferencia de prensa señaló que los peritajes, hasta el momento arrojan que la causa de la explosión fue: “acumulación de gas en los sótanos del edificio B2”. Además el Procurador General, Jesús Murillo Karam, señaló que en la zona en donde se registró el siniestro “no quedó un cráter, que es característico cuando explota una bomba”. Me parece que hasta el momento la comunicación de la PGR ha sido apegada al librito: “clara y precisa”, y eso debería disipar dudas y especulaciones que se han generado desde el mismo día de la tragedia por parte de opinadores, periodistas y gente común. Con todo esto me pregunto ¿por qué serán tan incrédulos los mexicanos?, ¿les traerá algún beneficio ser así? Yo creo que México no gana nada y sí por el contrario, refleja la escasa cultura política que se tiene como individuos y sociedad. Me explico: Si hay algo que le duele a la democracia mexicana, es la ausencia de demócratas en la sociedad, es decir, ciudadanos que cumplan con la ley, que participen en la vida comunitaria, que contribuyan a pagar el gasto del gobierno y que sean críticos constructivos del devenir de su país.Por ello comparto con el Dr. Luis Carlos Ugalde, las tres características de la cultura política de los mexicanos, que de cierta manera pueden explicar por qué miles de mexicanos no creerán la versión oficial de PEMEX, pues tal pareciera que las historias negativas son las que gustan más a los mexicanos y a muchos medios de comunicación.Déficit en la cultura política de los mexicanos generan que haya: a) Escasa cultura de legalidad; b) Baja participación política y comunitaria; c) Elevada desconfianza hacia las instituciones de gobierno. Estos tres lastres, imposibilitan que los mexicanos transiten más rápido de una democracia de clientelas a una de corte liberal, en donde lo que prevalezca sea la Ley.a) Déficit de legalidad.- En México, mientras las leyes no provengan de un proceso deliberativo, democrático, incluyente y que se aplique a todos por igual para que logren el bien de todos, con toda seguridad la gente no las acatará, hagan lo que hagan los políticos mexicanos; b) Déficit de participación.- Mientras el involucramiento de la gente no sea solo formal (se va a las urnas, pero no se sale a las calles), entonces las clientelas que sí toman las calles, las bloquean y presionan a las autoridades lograrán su cometido. El ciudadano común también debe participar, pero no como las clientelas lo hacen, es decir, pidiendo de forma paternalista, sino exaltando las virtudes cívicas, que se entienden en la autogestión; c) Déficit de confianza.- Si la gente desconfía hasta de sus propios vecinos, no se generará una relación entre éstos capaz de exigir mejor servicios a las autoridades. Si la gente desconfía todo el tiempo de lo que dicen o hacen los políticos, nunca se generará entre éstos un vínculo de representatividad, por lo tanto, a ellos no les interesará el ciudadano común pues nada le ofrecen, y al ciudadano común le seguirá repugnando la política, pues no da respuestas.Es importante no pensar mal todo el tiempo de los políticos o las instituciones. Ellos salieron de nuestra sociedad y comparten nuestros mismos valores, por lo tanto, también somos responsables de que sean honestos o mentirosos. Blog: http://christiangutierrezalonso.wordpress.com/