Panóptico
Por fin los relojes de los poderes Legislativo y Ejecutivo empiezan a estar en sincronía en un tema -el de la crisis financiera- que desde hace varios meses demandaba una atención rápida y expedita para evitar mayores niveles de incertidumbre social, política y económica que los heredados por una década de gobiernos perredistas.¿Hasta qué puntos son corresponsables los integrantes de la LXXII Legislatura del Congreso del Estado del escalamiento de la polarización social en Michoacán, más allá de todas las secuelas que generan las actividades delincuenciales en sus múltiples expresiones?Los diputados locales podrán esgrimir mil y un pretextos para no reconocer que la suya ha sido una gestión gris, opaca, intrascendente y que, inexplicablemente, ha soslayado el abordaje de los graves problemas que encara Michoacán.Llevan dos meses con el análisis de la iniciativa decreto enviada por el gobernador Fausto Vallejo para refinanciar, restructurar y contratar nueva deuda y hasta la fecha ninguna aportación sustancial han formulado.Matices más, matices menos, únicamente se han concentrado en hablar de plazos, montos, aclaraciones, pero ninguno de ellos trasciende hasta ahora las propuestas del equipo financiero del actual gobierno del estado.Ojalá y todos esos “representantes populares” que llevan casi nueve meses de gestión privilegiando intereses más particulares que colectivos estén en la antesala de un viraje de 180 grados y hagan su mayor esfuerzo para que, sumados a todos los actores sociales, políticos y económicos, sean arquitectos e ingenieros del saneamiento financiero que necesita el estado.Si quieren estar a la altura de las difíciles circunstancias que afronta Michoacán que digan o sugieran también cómo debe transitarse la actual etapa de crisis y, sobre todo, los mecanismos o medidas necesarias para corregir o modernizar esquemas financieros en el ejercicio de la función pública.Michoacán necesita unos antigripales de forma urgente, pero luego de ello requerirá de una cirugía mayor en el mediano y largos plazos para dejar de ser de una vez y para siempre una entidad semifallida.***En su columna Serpientes y Escaleras que publica en el periódico 24 Horas, Salvador García Soto sostuvo el pasado 9 de octubre que “Fausto Vallejo tiene problemas de salud que se han ido agravando y que le impiden, cada vez más, desarrollar a 100% sus funciones”.La frase es temeraria, pero sobre todo no está sustentada en la realidad. El periodista no documenta sus dichos y estructura su escrito de la siguiente manera:“…Testimonios de funcionarios cercanos refieren que los altibajos en la salud del mandatario michoacanos son constantes. Funcionarios federales que han participado en varias reuniones con el gobernador de Michoacán señalan que es común que éste se ausente o no asista a reuniones y en su lugar casi siempre asiste el secretario de Gobierno, Jesús Reyna, con quien se entienden la mayoría de las veces”.Brillan por su ausencia los “cómos, cuándo y dónde” y se consigna otra perla discursiva que no tiene nombre, rostro: “…En Michoacán, dicen funcionarios federales del área de seguridad, hay la percepción de que en algunas regiones y en algunos conflictos no hay gobierno y se percibe ausencia de autoridad. No es normal que tantos conflictos se concatenen y se prendan fuegos y tensiones sociales en distintas regiones y al mismo tiempo”.Es inexplicable e irresponsable que García Soto pinte escenarios tan conflictivos en nuestra entidad con base en testimonios de “funcionarios cercanos” y “funcionarios federales”, sin investigar hasta qué punto esas versiones o trascendidos tienen asideros en la realidad.Cierto, Vallejo Figueroa no es un muchacho, pero lejos está del desahucio en que García Soto y otros periodistas michoacanos y defeños quieren ubicarlo.Una vez que el tema del refinanciamiento, la restructuración y la contratación de la nueva deuda supere la frontera del Congreso del Estado, amén de las relaciones que establezca con el nuevo gobierno federal, veremos un Vallejo Figueroa menos agobiado por los problemas actuales y con más capacidad de maniobra para encarar una multiplicidad de conflictos que han sido politizados por más de un grupo que le apuesta al fracaso de la gestión del actual gobernador.*** “La austeridad en periodos económicos como el actual es mala por varios motivos. La gente que no tiene trabajo se empobrece. Y con un alto nivel de desigualdad, los salarios bajan. Y la austeridad lleva a cortar gasto en cosas importantes, como la educación y la salud”.La frase es de Joseph Eugene Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001. Viene a colación por las medidas de austeridad que está instrumentando el gobierno michoacano para paliar algunos delos efectos de la catástrofe financiera heredada por las administraciones de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel.Tanto Vallejo como su secretario de Finanzas y Administración, Luis Miranda Contreras, han dicho reiteradamente que ni la educación ni la salud serán afectadas por la austeridad. Que ésta se circunscribirá, especialmente, al aparato administrativo.Qué bueno que tomaron nota de la reflexión de Stiglitz, porque si en algo coinciden los economistas actuales es que todo plan de austeridad “acrecienta los problemas de la desigualdad, lo que a su vez es una de las razones de la debilidad económica actual”.