Panóptico
En la última semana y por vías diferentes se multiplicaron las evidencias de que el presidente Felipe Calderón y sus cuerpos de seguridad pública están perdiendo la batalla contra la delincuencia organizada.Precisamente el día en que la fuga de Joaquín Loera Guzmán cumplió once años (el panista Vicente Fox era el Presidente de México), la empresa encuestadora Covarrubias y Asociados entregó los resultados de una encuesta nacional según la cual el índice de aceptación del presidente Felipe Calderón en materia de seguridad pública cayó a un 6.5 en el último trimestre de 2011.El dato no es menor, toda vez que ésta sería la primera vez en que la calificación ciudadana del desempeño del mandatario se ubicó por debajo de 7, ya que entre el primer trimestre de 2007 y el tercero de 2011, el promedio fue de 7.6.De las 6 mil personas entrevistadas telefónicamente, 74% consideró que el problema del narcotráfico “se mantiene igual o ha aumentado”, no obstante la guerra emprendida por el gobierno calderonista.Otro hallazgo del estudio demoscópico es que 77% de los consultados no percibe mejoría en la lucha contra el narcomenudeo e, incluso, que éste ha incrementado, mientras que en materia de inseguridad pública, 79 de cada cien consultados respondieron que ésta no ha disminuido o que se elevó.Días antes de la publicación del sondeo, la Procuraduría General de República actualizó las estadísticas oficiales sobre la batalla contra el crimen organizado y entre ellas destaca que en los municipios el número de muertos -ya sea por asesinatos o enfrentamientos entre bandas rivales o con las Fuerzas Armadas- se incrementó en promedios que van desde 186% hasta 9 mil 400%.De esos datos también se estableció que en la mayoría de dichos casos, el repunte se registró, justamente, en procesos electorales o poco después de concretado el relevo de los viejos por los nuevos gobernantes.Aunque la actualización de las cifras es hasta el tercer trimestre del año pasado, esta última tendencia aplicaría para el caso de los trece ejecutados y “tirados” en Zitácuaro en la madrugada del lunes 9 de enero por supuestos integrantes de la delincuencia organizada.La encuesta de Covarrubias y Asociados y las estadísticas de la PGR no pueden soslayarse y serán sin duda un arma útil para los partidos opositores al PAN en un año electoral que prefigura al retorno del PRI a Los Pinos.Muy pocas posibilidades tendrá la agrupación albiazul de mantener la Presidencia de la República si la percepción negativa sobre los resultados del combate al crimen organizado sigue creciendo entre la ciudadanía. En algunas reuniones privadas, Calderón ha dicho que no será el Zedillo del PAN, pero el escenario político-electoral actual marca otra cosa: entregaría el poder al priista Enrique Peña Nieto, como lo hizo precisamente Zedillo con Fox en el año 2000.*** Si Luisa María Calderón y Silvano Aureoles quieren y buscan el bienestar de los michoacanos, deberían mantener cerrada la boca para que las instancias que desahogan los recursos de impugnación al triunfo de Fausto Vallejo hagan su trabajo como establecen las leyes.¿Para qué tanto ruido mediático, si están seguros de que las pruebas aportadas para sustanciar sus alegatos son sólidas, contundentes?Es más, con sus excesos verbales y desatinos pueden mellar unas instituciones que no gozan de un total respaldo social y afrontan una seria crisis de legitimidad.Si el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán (TEEM) no satisfizo sus ambiciones de anular la victoria del abanderado del PRI-PVEM en la contienda por el Solio de Ocampo del pasado 13 de noviembre, que esperen el fallo de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).En “El arte de la guerra”, Sun Tzu, dice: “… No hay ningún país que se haya beneficiado por guerras prolongadas…”Michoacán necesita trabajar. Mientras las querellas entre los grupos políticos persistan, los más afectados seguirán siendo esos millones de ciudadanos que desde sus diversas actividades no tienen la capacidad de acceder a mejores condiciones de vida.Es hora de que los políticos demuestren que son necesarios socialmente y no sólo devoradores de riqueza generada por otros.¿Podrán Luisa María Calderón y Silvano Aureoles ser humildes, aceptar que la mayoría de los michoacanos no vio en ellos a líderes confiables para llevar las riendas de la entidad en tiempos aciagos en muchos aspectos? ***Cada vez que en México los poderes municipales se renuevan, no son pocos los casos en que las viejas prácticas predemocráticas son revividas.Francis Fukuyama, sociólogo estadounidense que pasará a la posteridad por su famosa teoría del Fin de la Historia, acaba de entregar una obra intitulada “Los orígenes del orden político. De tiempos prehumanos a la Revolución Francesa”.Entre sus conclusiones destaca una en el sentido de que los hombres son violentos y gregarios. Ahí está el impulso elemental de la política: favorecemos a nuestros parientes; creemos en lo indemostrable, seguimos los dictados de la emoción, necesitamos en reconocimiento de los otros.Esta caracterización o tipología de prácticas predemocráticas aplica para una considerable proporción de ayuntamientos en nuestro país, en especial en el tema del favoritismo a nuestros parientes en ejercicio de la función pública.Ya veremos si en un futuro cercano el Centro Estatal para el Desarrollo Municipal en Michoacán (Cedemun) entrega un estudio sobre la conformación de los nuevos gobiernos municipales en la entidad, en particular en los mandos superior y medio superior, para saber hasta qué punto la conclusión de Fukuyama es una realidad en las demarcaciones de nuestro estado.Y el dato no es menor, porque precisamente por esas prácticas predemocráticas aún no se vislumbra de forma real y no ideal en el llamado primer nivel de gobierno un orden político que supere ese “despotismo de primos” o “cuatecracia”.*** En la carrera por la presidencia de la república, el priista Enrique Peña Nieto buscará candidatos a la Cámara de Diputados y el Senado que le sumen votos, que le permitan una holgada victoria sobre sus contendientes para que el resultado no pueda ser impugnado en los tribunales.Bajo esta lógica o en esta perspectiva habría que ubicar la candidatura del PRI al Congreso de la Unión por el Distrito 03 Electoral Federal, que comprende los municipios de Angangueo, Aporo, Charo, Indaparapeo, Juárez, Jungapeo, Ocampo, Susupuato, Tiquicheo de Nicolás Romero, Tuxpan, Tuzantla, Tzitzio y Zitácuaro.Aunque habría varios interesados en ganar la postulación –Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, Amado Contreras, Alfredo Vilchis, Sonia Angélica Rivas, Ricardo Guzmán y Aldo Emio Tello- es altamente factible que la nominación se alcance por consenso y una vez que se tenga cifras sobre el posicionamiento de cada uno de ellos.En ese escenario, sin duda, es Ixtláhuac Orihuela el que sobresale, porque a pesar de lo que digan sus críticos hacia su recién concluida administración municipal, tanto en la Ciudad de México como en Morelia dejó un buen sabor de boca el saldo financiero que entregó: cero deudas a corto plazo.No fue poca cosa, toda vez que en los más de 2 mil 400 municipios que hay a lo largo y ancho del territorio nacional, la constante son ayuntamientos endeudados e insolventes.En pocos días conoceremos si los aspirantes a la candidatura del tricolor por dicho distrito electoral privilegian el interés partidista y dejan de lado ambiciones personales. Después de todo vale más una presidencia de la república que la satisfacción de egos individuales o de grupo.