Panóptico
¿Qué tan representativa del ambiente político-electoral que priva en Michoacán puede ser una encuesta que entrevista telefónicamente a mil 500 personas en un estado en el que sólo 13 de cada cien habitantes cuentan con dicho servicio, según estadísticas del Inegi? ¿Qué tan representativo puede ser el mismo universo de potenciales sufragantes consultados, cuando en la entidad la cifra de potenciales votantes es de 3.4 millones personas, según estadísticas del IFE? Los dos señalamientos anteriores no buscan minimizar el estudio demoscópico realizado por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), pero son pertinentes para frenar poses triunfalistas o excesos verbales de quien o quienes estarían al frente de las preferencias electorales. Otra fuerte duda que deja dicho sondeo es en el rubro de la llamada alternancia política: con una muestra tan pequeña es irresponsable o ligero dar a entender que la mayoría de la población (62.6 por ciento) ya no quiere que el PRD siga al frente del Poder Ejecutivo estatal. Ciertamente, las administraciones encabezadas por Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy dejan cargas pesadas en varias materias, pero no será hasta el 13 de noviembre próximo cuando se conozca el veredicto ciudadano. Por el momento no hay ninguna evidencia sólida o científica de que Michoacán avance, sin obstáculo alguno, hacia la alternancia "per se". El PAN y su candidata, sobre todo, intentan vender dicha idea, pero no será tan fácil que el electorado se las compre por una simple y sencilla razón: el gobierno de Felipe Calderón no ha producido grandes frutos, tanto a nivel federal como estatal. Tiene razón Roy Campos cuando sostiene que "lo fuerte de las campañas aún no llega, lo fuerte está todavía por venir". Esperemos, pues, que la fase de contrastes que se avecina en la lucha por el Solio de Ocampo permita a los michoacanos tener mayores y mejores elementos de juicio sobre las candidaturas y plataformas electorales de Luisa María Calderón, Fausto Vallejo y Silvano Aureoles. Hasta el momento, en las campañas proselitistas de los tres brillan por su ausencia proyectos y programas integrales para encarar con realismo los muchos problemas sociales, económicos y financieros que hay en el estado. Tienen ya poco tiempo para demostrar que son capaces de estar a la altura de los difíciles momentos por los que atraviesa Michoacán, y no entrar en esa frase célebre de George Bernard Shaw: "La política es el paraíso de los charlatanes". *** El PRI corre el peligro de perder Zitácuaro, uno de sus bastiones en el estado, el 13 de noviembre próximo. A cuatro días de iniciada la lucha por la presidencia municipal, el tricolor está más desunido que nunca. Sin el apoyo de gran parte de la estructura partidista local y fuertemente distanciado del alcalde Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, el candidato Juan Carlos Campos Ponce realiza una campaña de muy bajo perfil. El también diputado con licencia sigue sin generar confianza en importantes cuadros del priismo local. Ciertamente, integró una planilla con ciudadanos respetables, pero con poca o muy baja penetración social, sobre todo en las comunidades. Aunque ha obtenido el apoyo de un sector del magisterio local, todavía no hace ninguna demostración que permita vislumbrar un repunte en sus aspiraciones. Es más, las posibilidades de salir airoso de la cita con las urnas se pueden alejar, si al PVEM el IEM le aprueba ir en solitario y con planilla propia. La agrupación ambientalista, sostienen analistas políticos locales, le restaría votos únicamente al PRI, o sea a un prospecto debilitado por sus errores propios. Bajo este contexto, el PRD se fortalece cada día, en la figura y candidatura de Mario Vallejo Estévez. Es verdad que al interior del perredismo local no todo es unidad, pero tanto las dirigencias municipal y estatal confían en que las diferencias queden zanjadas definitivamente en los próximos días. En estos tres primeros días de trabajos proselitistas, Vallejo Estévez fortaleció la presencia de su candidatura en el área rural, y hará lo propio en la zona urbana en una fase posterior. La fractura del priismo local llegó a tal punto que no son pocos los analistas y periodistas que vaticinan una derrota de Campos Ponce, e incluso no descartan que quede en un tercer lugar, atrás del abanderado panista y expresidente municipal, Carlos Zepeda. Para el tema de la diputación local, se espera el llamado voto diferenciado. La mayoría de las bases del tricolor en la demarcación trabajan para la victoria de Juan Carlos Orihuela Tello. La empresa no parece fácil, pero organizaciones y sectores que en días pasados desconocieron la candidatura de Campos Ponce, aseguran que hay buen tiempo para que Orihuela Tello salga triunfante de la cita con las urnas. *** Al panismo michoacano le gusta mucho el discurso aparatoso, culpatorio y, sobre todo, encriptado. Germán Tena, líder estatal del albiazul, se está volviendo un maestro en la materia. Es más, comienza a tener discípulos y discípulas. Luisa María Calderón declaró ayer en Nocupétaro: "En el poder están las personas que amenazan, extorsionan y lastiman a la sociedad, es por ello, que en mi gobierno a la sociedad se le va respetar y no habrá abusos, amenazas, robos y nadie tendrá un arma". En congruencia a su propaganda de "Luisa María Calderón: una mujer de valor", la candidata haría bien en aclararnos o descifrarnos su enunciado. *** El surgimiento de grupos paramilitares en varios puntos del país es una muestra más de la desconfianza ciudadana hacia una administración federal cuya lucha contra la inseguridad generada por el accionar del crimen organizado no arroja resultados sustantivos. No necesitamos desplantes verbales como los del encargado de la política interior del país: "Sólo al Estado toca combatir al crimen". Francisco Blake Mora tiene la responsabilidad de presentar un plan serio para desarticular a dichas agrupaciones, porque permitirles su accionar se lamentará más temprano que tarde. Ese tipo de expresiones, amparadas en un discurso de supuesta defensa ciudadana, pueden rebasar al Estado y convertirse en un poder difícil de desarticular. Colombia y Centroamérica padecieron dichos fenómenos y con altos costos sociales. Ominosa señal cuando a lo largo y ancho del país la delincuencia organizada parece desbocada y las secuelas de la lucha intra-cárteles y contra los mismos son cada día más sangrientas.