Perfiles
LOS VICIOS DE CAPALAC. Al parecer ya se autorizó un aumento del 10 por ciento a la cuota mensual por el consumo de Agua Potable. Mi interés no es poner en discusión el aumento ni el porcentaje. Quiero ir más allá, es decir, al fondo del problema. Todos sabemos del servicio que presta el organismo operador de Agua Potable y Alcantarillado. Lo que no sabemos es como se administra, quienes formal el Comité, cuántos trabajadores tiene, las condiciones de los equipos, cuanto ingresa, cuánto gasta, cuántos usuarios contempla el padrón, cuántos sí pagan y cuántos son morosos. Tampoco sabemos de la calidad del líquido que recibimos en nuestros hogares. Lo cierto es que todos los clientes de Capalac, cumplidos o morosos, tenemos que gastar por separado en la compra de agua embotellada de las plantas purificadoras. Tenemos entonces que el agua que recibimos de Capalac la utilizamos para lavar trastos y lavar la ropa. Honestamente yo pongo en duda que haya familias que el agua de Capalac la utilicen para consumo humano. Si esto se pudiera confirmar, tendríamos entonces que las autoridades tendrían que replantear la operación y el servicio que presta Capalac. Partimos del principio de que Capalac nos debe suministrar agua potabilizada, confiable para el consumo humano, y de cada usuario dependería si tiene capacidad de comprar por separado a las purificadoras particulares. La verdad es que la mayoría no confiamos en la calidad del agua que nos manda Capalac. En lo técnico, nos aseguran que el sistema de tratamiento y de suministro están obsoletos. Es decir, que son equipos viejos y por ello consumen más energía eléctrica. Capalac es pues un círculo vicioso que no habrá dinero que le alcance. El problema es que esta empresa no opera ni se administra bajo el concepto de “organismo descentralizado”. Capalac requiere de una cirugía mayor. Por eso es indispensable saber quiénes forman el Comité que la dirige, que hacen y que proyectos tienen para modernizar el organismo. Me temo que Capalac ha sido por años un pretexto político para los políticos y una caja chica para los gobernantes. Capalac es un “caso raro” en las administraciones municipales, del partido que sean. Por años recibe subsidios por más de un millón de pesos mensuales que son recursos de la administración municipal. Consume además el diez por ciento del impuesto que pagamos todos los ciudadanos por el concepto de Alumbrado Público. Arrastra un 50 por ciento de morosos que no pagan el servicio. No existe un consumo medido para los usuarios y se aplican cuotas que nadie sabe bien a bien la base de aplicación. Los resultados financieros que nos dicen demuestran que no hay una planificación ni estudios reales de la operación técnica y financiera. Yo estimo que en esta coyuntura de crisis se debe llegar al fondo del problema y tomar una solución de fondo para bien del organismo y de los usuarios. Para ello aporto dos sugerencias: que Capalac se apoye en el Colegio de Contadores Públicos para encontrar medidas que reestructuren su estado contable y financiero. 2.- Que Capalac se apoye en el Colegio de Ingenieros Mecánicos del municipio para un estudio técnico en su sistema de operación. Antes, la autoridad municipal, que tiene el control político, técnico y financiero de Capalac, debe expresar su voluntad de dotar de facultades al organismo para que efectivamente sea descentralizado de la autoridad municipal y además, ponerle punto final al control de los recursos y que no siga de “agencia de colocaciones” de trabajadores que no trabajan pero si cobran como tales. Mientras no se depure de los vicios, no habrá porcentaje de aumento que le resuelva el problema de fondo. HASTA LA VISTA