Perfiles
NO HAY CAMBIOS, PERO NADA SIGUE IGUAL. El actual gobierno local se mueve en todos los extremos: desfondado en lo financiero y aislado en lo político, pero eso sí, gozando de los más altos salarios en lo que toca a los funcionarios de primer nivel y miembros del cabildo. Arquímides Oseguera, presidente municipal en turno y ex diputado local en el periodo inmediato anterior, logró imponerse como candidato del PRD a la alcaldía pasando sobre la mayoría de los grupos que antes dominaban el escenario local. Para ello contó con el decidido respaldo desde las cúpulas estatales de su partido y en el momento decisivo, hasta de la dirigencia nacional perredista y de la estructura dominante de la corriente política Moduc. Con tenacidad, mañas y respaldos cupulares, Arquímides libró una dura batalla interna que inició en la precampaña y así hasta convertirse en alcalde municipal. Se inició como autoridad en medio de una huelga de los más de 500 sindicalizados que reclamaban el pago de las prestaciones de fin de año. Negoció con empresas anticipo de impuestos y con el apoyo del aún gobernador Leonel Godoy, su padrino y jefe político, logró medio ordenar el inicio de su administración. Desde entonces el alcalde no ha tenido tregua, pero tampoco la sociedad del municipio ha visto soluciones a sus añejos rezagos, y menos aún, ve realizadas las promesas de campaña. Pero el alcalde sigue siendo tan o más pertinaz que antes. Con la mitad de los regidores en contra, y a estos se suma el síndico, el alcalde ha demostrado poder, pero más que eso, satisfacer sus caprichos. Fue así como logró “imponer” un equipo en su mayoría novatos o de plano sin conocimiento alguno de las tareas a desempeñar. Pero eso sí, en los puestos claves quedaron sus amigos, escogidos por él y solamente él sabe los motivos. Arquímides Oseguera ha sorteado patadas y sombrerazos lanzadas por síndico y ediles perredistas sin concederles la mínima razón y por ende sigue adelante sin enmendar error alguno. Hizo ver que contrató a su equipo de funcionarios por tres meses y al término evaluaría quien se quedaba en el camino. A más de seis meses de gobierno no se ha sabido en que quedó tal promesa, aunque la respuesta se aprecia en que todos o casi todos siguen en sus cargos. Prometió antes y lo sigue haciendo que haría y que hará una “reingeniería administrativa” que a la fecha nadie entiende y fecha que no llega. A medio año de este gobierno, nada ha cambiado, aunque paradójicamente, nada sigue igual. Las miles de esperanzas de ver un gobierno eficaz y de resultados inmediatos y concretos ya no existen. La confianza en las promesas de nuevas obras se han escurrido en seis meses. Nunca como antes y en tan poco tiempo surgió un divorcio entre el partido ganador y la fuerza política que ganó el poder. Nunca como antes ninguna autoridad municipal, sin importar colores, había entrado en tan profunda crisis política y económica como en la actual. Y nunca como antes un gobierno se había visto tan pasivo y tan campante como el presente. Los pleitos y divisiones internas no son nada nuevo en las administraciones municipales. Pero lo más común son las discrepancias por las formas y meditas para mejorar, más nunca los choques para seguir igual como está ocurriendo. Una vez pasado el proceso electoral, en el que por cierto el PRD entrega al PRI la diputación federal luego de 7 elecciones ganadoras seguidas, el sol azteca se encuentra entre la disyuntiva de qué hacer con este gobierno salido de sus filas. Los grupos más fuertes del perredismo coinciden en que solo tienen dos opciones: el sol azteca se desmarca de la administración o la llama a cuentas. Esa es la discusión que ya han puesto sobre la mesa las cabezas de los grupos perredistas que ya se aprestan a realizar un cambio en la dirigencia del perredismo porteño. El tema lo arropan con dos tintes: poner una dirigencia que administre la derrota electoral y el distanciamiento de la autoridad local, o un equipo que sea capaz de “sacudir” al partido como medida indispensable para retomar los ánimos de competir por el poder en las nada lejanas elecciones del 2015. En cualquiera de estos dos caminos el papel de la administración ocupa el primer plano. Para algunos es la próxima elección está muy lejana, para otros es un tiempo apenas suficiente para reconstruir la casa. Sea mucho o poco el tiempo, lo cierto es que hay consenso para la renovación y esperan que el directivo estatal les apruebe de inmediato la convocatoria. Al momento hay dos que se mencionan para la dirigencia, el ex alcalde Adolfo Tovar Ontiveros y el arquitecto Martín Torres Causor, ambos con larga trayectoria perredista. HASTA LA VISTA.