Señal del `Maza´¿Señal de todos?
Si bien es cierto que todo mundo nos equivocamos, es verdad también, que todo mundo tenemos derecho a una segunda oportunidad para rehabilitar nuestras faltas, errores y conductas, el error del jugador Francisco Javier Maza Rodríguez, puede pasarnos a todos.
Pero debe quedar claro que todos debemos responder por nuestros actos, la mentira y el encubrimiento de una falta soólo incrementa más la situación negativa y enardece a una sociedad por la falta de valor moral para reconocerla. El jugador mexicano Maza ofreció este viernes disculpas a través de un vídeo por el gesto obsceno que hizo al finalizar el partido entre México y Jamaica el miércoles en el estadio Azteca. La disculpa de Rodríguez fue ofrecida un día después de que él mismo explicó que su gesto se había malinterpretado porque mostró su mano lesionada.
Esto me recuerda aquel hecho tan mencionado de una infidelidad del presidente estadounidense Bill Clinton en una relación extramarital con la señorita Mónica Lewinsky, becaria en la casa blanca, después de ese rumor, se le solicitaba al ex presidente que diera un discurso a la nación para hacer saber cuál era su postura ante tales declaraciones, acción que hizo, pero negando hasta la saciedad su relación con la becaria en enero de 1998, e infidelidad que se demostró cuando, en agosto de ese mismo año, Clinton, avergonzado se ponía frente a la cámara para confesar a los estadounidenses que la aventura había sido real.
La sociedad Americana increíblemente no castigaba tanto el hecho de la infidelidad, sino la mentira del Presidente de negar esa relación en Enero y reconociéndolo en Agosto. Algo parecido sucedió con el ciclista Lance Armstrong, quien sólo hasta hace poco, reconociera su gran mentira y dijera que estaba cansado de seguir huyendo, en todo un gran movimiento televisivo por fin dio la cara, al tiempo que en su página web mencionaba; “Llega un momento en la vida de cada persona en el que hay que decir basta. Para mí, ese momento llegó ahora”.
La cultura anglosajona tiende mucho a castigar la mentira, de hecho creo que ese es uno de sus grandes secretos para que funcione de mejor forma su sistema jurídico y legal. En nuestro país se debería de invitar a que la gente y población hiciéramos mas por reconocer nuestras faltas, todos tenemos errores y el reconocimiento de ellos nos engrandece y es la mejor forma para eliminarlos de nuestra personalidad y que no vuelvan a suceder.
Enseñemos a nuestros hijos que, reconocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades ayuda mucho a convivir en armonía con nuestra sociedad.
¡Pero no escondamos la mano, después de lanzar la piedra!
Psic. David Romero Soria.